Pero su éxito como solista más recordado es de 1991, cuando saltó a la fama con su álbum debut So Intense, que incluyó el sencillo How Can I Ease the Pain por el que ganó el Premio Grammy a la mejor interpretación vocal de R&B femenina en 1991, donde hace gala de una característica suya muy propia y reconocida por todo el ambiente musical: Su amplio rango vocal, de alto alcance.
Tuvo un papel descollante en el documental “A 20 pasos de la fama” que trata de las “background singers”, las cantantes del coro, que apoyan y dan esplendor a las grandes estrellas del rock.
Lisa fue una de ellas y nada menos que de los Rolling Stones desde 1989 hasta 2015. En varios reportajes a raíz del documental, Lisa manifiesta estar plenamente convencida de que los Rolling siguen adelante por el amor a la música:”… la viven, respiran y disfrutan, y ese amor va y viene como una pelota entre el escenario y el público”. En cuanto a la película, expresó: “La película hizo posible que mucha gente se diera cuenta del trabajo de los coristas. Fue un reconocimiento muy emocionante”.
Cuando Moragan Neville, el director del documental, la fue a ver para proponerle la idea, Lisa nos dice: “¡Pensé que estaba loco! Vino a verme a un concierto de Sting y su idea me pareció bonita y loca. En Nueva York nos conocemos casi todos, pero no había coincidido nunca con Merry Clayton, la voz original de “Gimme Shelter”, ni con Táta Vega. Fue muy bonito”.
Sus raíces están en el Soul esa música de los afroamericanos tan sentida como que se cantara justamente desde el alma, mucho más apropiada para ellos, según mi opinión, que el mismo Bues, ya que tiene la alegría que a aquel a veces le falta. “Mis abuelas cantaban en la iglesia, dice Lisa, y se aseguraron de que sus nietos lo hicieran también. Canté ahí y luego en casa crecí escuchando mucha Tamla Motown, y Nat King Cole, Ottis Redding, Diana Ross, y tantos otros de su estilo”.
Con respecto a su carrera con los Stones, Lisa rememora, sin dejar de ponerse un tanto melancólica, solo un poco, lo que delata la transparencia súbita de su mirada: “Primero trabajé con Mick (Jagger) en su gira en solitario, y cuando los Stones decidieron reunirse, lo más fácil fue mantenerme. Aprendí mucho con Mick, me enseñó su música”.
“Fue una experiencia vital más allá de la música. Antes de 1989 no llevaban vocalistas femeninas en las giras, y para mí fue una oportunidad, recuerda Lisa, de transmitir energía y de vivir la belleza de canciones inolvidables, como la mítica ‘Gimme Shelter’; la forma en que Keith (Richards) la toca es como si alguien estuviese llorando. ¡Les doy las gracias por haberla compuesto!”, dijo.
Lisa Fischer ya no está con los Stones: “No fui a Cuba con ellos porque he tenido ofertas maravillosas para dar mis propios conciertos. Estoy atravesando un muy buen momento, aunque los echo de menos. Eran una familia para mí”.
