Martin Paukert, autor principal del trabajo, explicó que “cuando queremos enfocarnos en algo, o cuando nos levantamos de una silla y nos volvemos activos, el núcleo del tronco cerebral libera una sustancia química llamada norepinefrina, pero la exposición aguda al alcohol inhibe esta señal en el cerebro”.
Cuando se necesita atención para una tarea, la norepinefrina es secretada por una estructura cerebral llamada locus cerúleo.
Anteriormente, los científicos no entendían bien lo que sucedía, pero esta investigación demostró que la norepinefrina se adhiere a receptores en las células llamadas glía de Bergmann, que son astrocitos (células cuidadoras o de apoyo) en el cerebelo, una región cercana al tronco cerebral.
“Hasta donde sabemos, este trabajo es la primera descripción de que la norepinefrina en los mamíferos se une directamente a los receptores de la glía de Bergmann y los activa a través de la elevación del calcio”, explicó Paukert, en el trabajo publicado en la revista ‘Nature Communications’, consignó la agencia de noticias Europa Press.
Los investigadores se centraron en la glía de Bergmann pero también demostraron que el mismo fenómeno ocurre en los astrocitos corticales.
“Lo más probable es que la activación del calcio de los astrocitos dependientes de la vigilancia se inhiba en todo el cerebro por la intoxicación alcohólica aguda”, consideró el investigador. Por eso las personas bajo la influencia del alcohol pierden el equilibrio cuando caminan.
