El máximo tribunal de justicia decidió no tratar la acción presentada contra la victoria de Joe Biden en cuatro estados clave en la votación del 3 de noviembre: Michigan, Georgia, Pensilvania y Wisconsin.
Sus nueve integrantes, incluidos tres jueces designados por Trump, concluyeron que Texas no tenía derecho a interferir en la organización de comicios en otros estados.
Se trató de un duro revés para el equipo legal de Trump, que acumula más de cincuenta derrotas en distintos juzgados del país y que no consiguió aún presentar ninguna prueba considerada suficientemente sólida por los jueces como para invalidar los resultados.
En un tuit tras el veredicto, el propio Trump aseguró que la Corte Suprema los había “defraudado” y acusó al máximo tribunal de “no tener nada de sabiduría, nada de coraje”.
La demanda de Texas había sido vista como audaz y apenas legalmente sólida, dado que ningún estado tiene derecho a interferir en los procesos de votación de otro, pero aun así, contó con el respaldo de 106 legisladores republicanos y 17 fiscales generales estatales.
Texas alegó que los resultados en los otros cuatro estados eran “inconstitucionales” debido al masivo voto por correo por la pandemia de coronavirus, una modalidad que las autoridades del estado consideraron “propensa al fraude”, precisó la agencia de noticias AFP.
