“Llevo cinco años preso sin poder conocer a mis nietos, sin poder estar cerca de mis hijos, sin poder poner en marcha lo que fue un sueño para mi Santa Cruz y tratar de acompañar a un hombre que ha sido grande como es Néstor”, dijo Báez sobre el fallecido exmandatario.
El juicio entró en la etapa de últimas palabras de todos los acusados, que se extenderán por dos jornadas más durante febrero y luego habrá veredicto.
“En forma humillante tuve que ver cómo mis empresas fueron destruidas, miles de trabajadores de mi provincia se quedaron sin pan, casa ni trabajo por esta persecución”, agregó el empresario al hablar ante los jueces de manera remota y desde el lugar en el que desde septiembre último permanece en prisión domiciliaria.
“Somos inocentes, todas las mentiras que se dijeron, merecemos conocer la realidad”, agregó el empresario procesado por presuntas maniobras de lavado de dinero calculadas en 55 millones de dólares.
Báez se quejó de su prisión preventiva desde hace cinco años, recordó la muerte de su madre a la que no pudo despedir y mencionó que no puede ver a sus nietos e hijos.
“He sufrido lo suficiente ese dolor por un delito que no cometí y mucho menos pueden haber cometido mis hijas ni mis hijos”, dijo Báez, quien tiene un pedido de 12 años de prisión por parte del fiscal de juicio, Abel Córdoba.
