Johnson informó que todas las escuelas y centros educativos de Inglaterra volverán desde mañana al formato remoto, con la excepción de los hijos de trabajadores esenciales y niños de sectores vulnerables, según reprodujo el diario The Guardian.
Además, pidió a toda la sociedad que se quede en sus casas y solo salgan para comprar lo esencial. Los únicos que podrán salir son los llamados trabajadores esenciales o personas que escapan de violencia doméstica.
Johnson también informó que todas las personas que se encuentran en un grupo de riesgo recibirán en breve una carta para alertarles de la necesidad de volver a aislarse hasta que el número de contagios desciendan y el sistema hospitalario vuelva a ganar capacidad de respuesta.
El 29 de diciembre pasado, el país vivió un récord cuando registró más de 80.000 nuevos contagios en un solo día y luego esa semana un aumento del 20% en el número de muertes.
“Es claro que tenemos que hacer más y hacerlo juntos”, sentenció el premier británico, antes de intentar matizar las malas noticias con la aceleración de la campaña de vacunación de las últimas horas.
En medio de un aumento descontrolado de casos por una nueva variante de coronavirus, el Reino Unido se convirtió hoy en el primer país en sumar a su plan de inmunización la aplicación de la vacuna de la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca.
Con más de 75.000 muertes, el Reino Unido es uno de los países de Europa más castigados por el coronavirus.
El país, que ya inoculó a 1 millón de personas con la vacuna de las farmacéuticas estadounidense y alemana de Pfizer y BioNTech -que también fue el primero del mundo en aprobar-, se enfrenta a una nueva ola de contagios desde el descubrimiento en diciembre de una nueva variante del coronavirus entre 40% y 70% más transmisible.
Brian Pinker, un jubilado británico de 82 años que precisa de diálisis debido a un problema de riñón, recibió hoy en el Hospital Churchill de la Universidad de Oxford la vacuna de AstraZeneca y esa universidad, informó la cadena BBC.
Según los científicos británicos la vacuna ofrece protección a partir de 22 días después de la primera inyección y durante al menos tres meses.
Por este motivo, y para llegar a una población lo más amplia posible, las autoridades sanitarias inglesas decidieron espaciar considerablemente, hasta 12 semanas en lugar de las tres inicialmente previstas, la administración de las dos dosis necesarias.
