Durante el invierno en Puerto Madryn, la demanda de energía eléctrica registra un aumento muy importante debido, en gran medida, al uso de estufas eléctricas de alto consumo.
La idea nació en 2019 de un equipo de trabajo del Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas (IPCSH) del CCT CONICET-CENPAT.
Luego se materializó en proyecto con motivo de una convocatoria para atender problemas de vulnerabilidad social del CONICET. Una vez aprobado, se recibió el financiamiento necesario para comenzar la construcción de estufas de masa térmica tipo Rocket.
“Estas son usadas principalmente en viviendas que no tienen acceso a una fuente de calor eficiente y segura, como la calefacción a gas por red. En este contexto, son frecuentes los accidentes domésticos y los incendios como consecuencia de instalaciones eléctricas precarias utilizadas para el uso de artefactos para la calefacción”, señalaron desde la institución.
Según un manual de construcción realizado por la Secretaría de Energía del Gobierno de Santa Fe “una estufa tipo rocket es un sistema de calefacción de ambientes innovador y eficiente que funciona muy bien con pequeños trozos de madera, como los procedentes de restos de poda material habitualmente de descarte.
Se las consideran estufas de alta eficiencia porque, a diferencia de los hogares de leña comunes que sólo transfieren al ambiente el 30% de la energía contenida en la madera, perdiendo el resto por la chimenea.
En cambio, estas estufas logran aprovechar hasta el 70% del calor contenido en el combustible, que luego se transfiere al interior del ambiente a calefaccionar.
“Las estufas rocket logran esto gracias a que poseen una cámara de alta temperatura, que permite quemar también los gases de combustión y los sólidos suspendidos en ellos, y que habitualmente se pierden por la chimenea en forma de humo; y que cuentan con un banco térmico y paredes que rodean a las cámaras de combustión, que permiten la acumulación posterior del calor generado”, remarcaron.

Esto permite que la masa continúe irradiando calor varias horas después de haberse apagado la estufa, de manera que puede estar encendida sólo algunas horas por día, ahorrando leña”.
MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA EN LOS HOGARES
Desde el Conicet, argumentaron que la meta en el corto plazo es contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de los hogares de Madryn en situación de vulnerabilidad social a partir de la posibilidad de calefaccionar de manera segura, eficiente y de bajo costo; y en el largo plazo se espera que la implementación de las estufas de masa térmica permita fomentar la bioconstrucción como un modo económico, ambientalmente sustentable, energéticamente eficiente y seguro de construcción de viviendas.
Hasta el momento se han construido dos estufas en la zona oeste de la ciudad y está por iniciarse la construcción de una tercera. Se busca que, en esta primera etapa, que llevan adelante Paula Ferrari, científica del IPCSH y María Graham, profesional del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), se concrete la construcción de cinco estufas.
