Antes de que la pandemia por el coronavirus se adueñara de la agenda nacional, desde el Ministerio del Interior convocaron a una reunión a expertos en criptomonedas para conocer en detalle el esquema de su emisión y si la podían hacer provincias y municipios para financiarse.
Casi en paralelo, el ministro de Economía de Catamarca, Sebastián Beliz, planteó en un encuentro del Consejo Federal de Inversiones (CFI) que se estudiara estos activos; la sugerencia fue pasada a una comisión técnica. Esta semana esa provincia propuso crear una Moneda Digital Argentina o de los distritos del Norte Grande (Catamarca, Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán).
“Peso Digital Argentino” es el documento presentado por el gobernador Raúl Jalil y plantea “la necesidad de una estrategia Fintech de país”; en líneas generales plantea que el esquema podría ayudar a generar nuevas inversiones en la Argentina. En el caso de Catamarca, las podría emplear para “tokenizar” (darle representación física o digital) a las regalías mineras. La posibilidad de extenderla a otras jurisdicciones a través del Norte Grande es darle escala.
Colegas de Beliz admitieron ante La Nación que la propuesta en el CFI pasó a análisis técnico sin demasiadas expectativas y advirtieron que “seguramente” el ministro de Economía, Martín Guzmán, “no la avala” por el riesgo de que, en algunos casos, esa emisión termine convertida en cuasimonedas.
Recuerdan los funcionarios provinciales que en el momento de la iniciativa varias jurisdicciones barajan esa posibilidad de cuasimonedas porque no sabían si la asistencia nacional alcanzaría y hasta dónde se profundizaría la crisis.
El Gobierno ante ese riesgo complementó la ley de Responsabilidad Fiscal que impide la emisión de cuasimonedas, con una cláusula especial del Fondo Fiduciario para provincias. Para tomar préstamos los gobernadores aceptaban el compromiso de “no emitir títulos públicos de circulación como ‘cuasi moneda’. En caso de incumplimiento de ese compromiso se procederá a la cancelación del programa”.
Desde el estudio de Horacio Moretto y Eduardo Chapeta -con experiencia internacional en criptomonedas- indicaron a LA NACION que recibieron consultas de varias provincias respecto a las criptomonedas en dos vertientes diferentes. Por un lado, para usarlas como una “paramoneda” y, por el otro, para “tokenizar” certificados de determinadas explotaciones -en especial de minerales- para venderlos en el mercado y, con el dinero obtenido, financiar el emprendimiento.
“La factibilidad es total, se puede generar un buen sistema, serio y con resultados positivos -explica Horacio Moretto-. Transformar un activo en criptomoneda es, para el inversor, lo mismo que poner el dinero comoditie. Habría interés en comprarlos, en especial a nivel internacional. Para el Estado es una forma de hacerse de recursos que no tienen para llevar adelante el proyecto”. Señala, incluso, que puede haber una emisión a mayor riesgo sin haber hecho la exploración previa y una segunda con el activo ya comprobado.
A modo de ejemplo, apunta que en Colombia se usó el modelo para una mina de oro de difícil explotación. Advierte que concebidas así, desde el punto de vista legal, no es para intercambio sino para inversión. “Es beneficioso para todas las partes; las criptomonedas tienen trazabilidad por el blockchain, hay garantías de que la emisión no sea alterada”, agrega.
La propuesta de Jalil está en manos de la Junta Ejecutiva del Norte Grande; pero desde la provincia entienden en que la Nación debería regular el esquema. La ministra de Planificación y Modernización de Catamarca, Susana Peralta, sostiene que es viable crear una stablecoin -se recorta la volatilidad del precio- al tener como respaldo, por caso, minerales de cotización internacional. Para graficar el avance de estas monedad, apuntó que Córdoba y Buenos Aires las incluyeron en sus códigos tributarios y en Córdoba pagarían Ingresos Brutos.
Fuente: La Nación
