“No robamos las vacunas”, fue una de las primeras frases del secretario general de Camioneros, Jorge Taboada, tras los allanamientos de la semana pasada por la desaparición de 30 dosis de la Sputnik V.
La obra social de Camioneros quedó bajo la lupa, luego de los procedimientos que realizó la Policía del Chubut en sintonía con la fiscal de la causa. En los allanamientos encontraron una lista con nombres y fechas en las que se habían vacunado y cuándo debían recibir la segunda dosis.
“Esto arranca desde el minuto cero. Veníamos haciendo consultas para estar en un listado para vacunar a nuestro personal. Hasta que aparece Analía Muñoz que trabaja en el Hospital Regional”, dijo Taboada exponiendo así a una enfermera del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia.
Sobre el modus operandi, el sindicalista explicó que la enfermera “nos dijo que iba a haber disponibilidad de vacunas. No teníamos forma de saber que esta persona estaba haciendo algo mal” y agregó que “nos pidió que traslademos el personal al Hospital y después se ofreció para ir a la obra social y vacunar ahí”.
En la misma sintonía, dejó entrever que la enfermera “nos presenta una factura con el costo de la vacunación y el descartable. Pagamos el servicio de inmunización. No había ninguna razón para sospechar”.
“Si en Salud hubiesen hecho su trabajo de control, nada de esto hubiese sucedido. Me resulta extraño que esta mujer se maneje en soledad y con total soltura. ¿Cómo puede tener semejante manejo?”, se preguntó Taboada, desligándose totalmente de las sospechas.
