En una entrevista con Télam, Rooney consideró que los dos aspectos más importantes a atender son “el acceso al mercado de divisas y a precios internacionales”.
La compañía anglo-holandesa lleva invertidos unos u$s 1.000 millones en la formación neuquina, y acaba de poner en funcionamiento una nueva planta de procesamiento de petróleo y gas.
“Con esta planta abrimos paso al desarrollo a gran escala de nuestros bloques”, afirmó Rooney, al ratificar que dar este salto en el contexto actual demuestra que “el compromiso por el desarrollo de Vaca Muerta se mantiene a largo plazo, más allá de las coyunturas”.
En la misma sintonía, remarcó que esta planta “es un hecho muy importante en la historia de Shell en la Argentina. Es un paso esencial hacia el desarrollo masivo de nuestros bloques de Sierras Blancas, Cruz de Lorena y Coirón Amargo Sur Oeste en Vaca Muerta. Concretamente, nos permitirá duplicar nuestra producción este año y estar cerca de triplicarla para el año próximo, llevándola de los 15.000 barriles actuales a 30.000 para fin de 2021 y 42.000 en 2022”.
PREVISIBILIDAD PARA INVERTIR
En otro pasaje de la entrevista que realizó Télam, Rooney argumentó que “las condiciones locales deben hacer que las inversiones sean competitivas”.
Asimismo, subrayó que “cuando en 2018 decidimos invertir, lo hicimos pensando en el largo plazo y los cambios de coyuntura no modificaron nuestra decisión. Pero esos cambios regulatorios generan incertidumbre y falta de previsibilidad. Eso pesa a la hora de decidir entre invertir en un activo u otro. Para poder atraer esas inversiones a Vaca Muerta es necesario minimizar esa incertidumbre para los próximos años, y eso se logra con previsibilidad en las condiciones de inversión”.
