“Hablaba con un amigo el otro día y me preguntaba si debería sentirme enfadado porque sé que con los años todo el mundo ha intentado hacer unos zapatillas, pero seguro que hubiera sido mucho más rápido, poro debajo de los 9,50”, dijo Bolt, de 34 años, 1,95 metros y que competía con 89 kilogramos.
Al jamaicano, ya retirado de las pistas y ganador de 11 medallas doradas en mundiales de atlétismo, no le cae bien que sus marcas puedan ser batidos gracias a las nuevas tecnologías, pero aclara “reconozco que las reglas son las reglas y si World Athletics las permite hay que aceptarlo”.
Bolt no solo reflexiona sobre zapatillas, sino sobre su historial y cree que sus ocho oros olímpicos podrían ser más si hubiera tenido la suficiente cabeza como para ganar los 200 metros en Atenas 2004, donde cayó en series, al tiempo que cumplía los 18 años, señaló en runnersworld
El hombre más rápido de la historia recuerda que en 2003 ya corrió en 20,13 y al año siguiente podría haber bajado de 20 segundos, tras irse de Kingston, la capital de Jamaica, se dedico a la comida “basura”, a frecuentar discotecas y le separó de los entrenamientos.
El velocista verá por primera vez en este siglo los Juegos Olímpicos por televisión mientras cuida de sus tres hijos, y cree que las pruebas de velocidad femenina serán más interesante que las masculinas teniendo como favorita a su compatriota Shelly-Ann Fraser-Pryce, que ya ganó el oro en Pekín 2008 y Londres 2012, como candidata.
