A la hora de justificar su salida del máximo cargo del Hospital ísola, Ariel Urbano atribuyó su renuncia al “cansancio” y a la necesidad de “compartir” más tiempo con su familia.
Urbano estuvo al frente del Hospital en su etapa más dura y álgida: Afrontó la pandemia, la primera ola, la segunda y hasta la etapa de movilizaciones y paros permanentes del personal debido al atraso salarial del gobierno provincia.
Ese combo generó un estrés y un cansancio insostenible, pero Urbano entendió que en el medio de la pandemia “no era momento para irse”. Debido a esto, continuó y en una etapa de control del virus y con un plan de vacunación avanzado, decidió dar un paso al costado para abocarse a su familia.
