El intendente de Esquel, Sergio Ongarato, decidió jugar en las elecciones legislativas de 2021. Su participación estuvo fundada en la necesidad de que el Congreso no se transforme en una escribanía del kirchnerismo.
Entre Ongarato y el secretario Coordinador de Gestión y Finanzas del municipio, Matías Taccetta, construyeron una sociedad que dio resultados: Prolijidad en las finanzas, contención dentro del gabinete, ordenamiento y una gestión sin sobresaltos a pesar de la pandemia.
Pero lo que podría ocurrir en Esquel, dependiendo la suerte del dirigente radical en la elección, tendrá un impacto exponencial desde lo político y, sin dudas, marcará el futuro de la gestión en los poco más de dos años que restan.
Cualquiera sea el resultado de Ongarato, traerá consecuencias en Esquel. A seis días de la presentación de candidaturas, el intendente sigue en carrera. La UCR y el PRO buscan acercar posiciones y lograr una lista de consenso, que no tendrá en cuenta a Mario Cimadevilla y Orlando Vera, dos dirigentes que prácticamente no comparten nada con la conducción provincial del radicalismo.
Sin embargo, a días del cierre, todo indica que la representación en Juntos por el Cambio se dirimirá en la interna de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) que, hasta el momento, tiene cuatro listas diferentes.
EL EFECTO EN ESQUEL, SEGÚN LOS RESULTADOS
En 144 horas se develará el misterio de las candidaturas para el Senado y Diputados. Por el momento, Ongarato es el postulante del sector de la UCR con mayor representación que encabezará la boleta para la Cámara alta del Congreso de la Nación.
Los escenarios que afrontará Ongarato son dos: Ganar o perder en las PASO o en las generales.
Si logra un triunfo frente a Ignacio Torres del PRO y Mario Cimadevilla y Orlando Vera de la UCR, se convertirá en el candidato oficial de Juntos para el Cambio en el Senado para las elecciones generales que serán en noviembre.

Ya en noviembre, los escenarios son nuevamente dos: Terminar primero o segundo, lo que le garantizará una banca en Senado, o terminar tercero detrás del Frente de Todos y el oficialismo provincial.
En los primeros dos supuestos, Ongarato dejará de ser el intendente de Esquel.
Si pierde en las PASO o en las generales termina tercero, retornará a su puesto natural de la intendencia, pero golpeado políticamente.
SI GANA ONGARATO
Si el intendente radical obtiene una de las tres bancas en el Senado, el sucesor a la intendencia de Esquel será el presidente del Concejo Deliberante, Alejandro Wengier.
El arquitecto Wengier estuvo en la primera gestión de Ongarato como secretario de Obras Públicas y siendo funcionario del intendente blanqueó en ese momento sus intenciones de ser candidato a jefe municipal. Esas declaraciones generaron ruido y recalentó aún más la relación entre ellos.
La relación entre Ongarato y Wengier no es de las mejores. Es de respeto, pero no hay sintonía fina. Esta situación provoca incertidumbre sobre que pasará si el actual intendente llega al Senado.
¿Podrá Ongarato mantener el control y el poder en la ciudad siendo senador y teniendo como intendente a Wengier? Sobre esta premisa, hay más escepticismo que certeza.
Hay otro dato más y lejos de ser menor, es medular: Sin importar que pase, la mano derecha de Ongarato en el municipio, Matías Taccetta, dejará su cargo.
La relación entre Taccetta y Wengier tampoco es del todo buena. Hay diferencias y rispideces y sin Ongarato, el secretario Coordinador de Gestión y Finanzas no podrá contener el poder y el control en la ciudad.
Con Ongarato, Taccetta tuvo total libertad para hacer, acordar, gestionar, firmar y hasta viajar solo a Buenos Aires para traer obras a Esquel. El intendente tiene total confianza y pudo “descansar” sobre Taccetta, quien a grandes rasgos se convirtió en un “solucionador” de problemas.

El tándem Ongarato – Taccetta funcionó a la perfección. El problema es que, sin una de las piezas, no hay engranaje posible en el marco de una contienda electoral.
Si Ongarato gana, Taccetta se va. Si pierde, también se va porque tiene grandes posibilidades de asumir como diputado nacional en reemplazo de Ignacio Torres, siempre y cuando el líder del PRO en Chubut entre al Senado.
De esta manera, en un plano hipotético de que Ongarato logre una banca en el Senado, el intendente desde el 10 de diciembre de 2021 hasta el 10 de diciembre de 2023 será Wengier, una especie de “fuego amigo”.
Producto de la relación tirante, no es descabellado que Ongarato pierda parte del control del municipio.
SI PIERDE ONGARATO
Una derrota del intendente en las PASO o en las generales provocará un cimbronazo político en Esquel.
Perder, es afrontar dos años más de mandato con un gabinete desganado, sin perspectivas a futuro, sin la posibilidad reelección y con pocas probabilidades de ir por la gobernación.
Además, si pierde en las PASO frente a Torres, habrá altas probabilidades de que pierda a su mejor soldado: Taccetta asumirá como diputado nacional si el joven dirigente del PRO logra una banca en el Senado.
Con una derrota y sin una de las piezas clave dentro del Gabinete, Ongarato atravesará dos duros años de gestión, con la oposición “oliendo sangre”, con un Comité de la UCR fuertemente opositor a la gestión del intendente y con un Concejo Deliberante que intentará despegarse del revés electoral de Ongarato.
LA APUESTA DE LA UCR
Según cuenta los radicales, la propuesta para que Ongarato sea senador nación del propio diputado nacional Gustavo Menna, quien era uno de los aspirantes naturales para ser candidato a la Cámara alta del Congreso.
La jugada del radicalismo fue ambiciosa y podría dejar resultados positivos o negativos.
Si Ongarato logra una banca en Senado y con una buena elección terminando primero o segundo, cerca del aparto peronista de Chubut, inmediatamente se transformará en una figura imprescindible para el radicalismo de Chubut de cara a las elecciones de 2023.

Con Menna a la senaduría, sin importar el resultado que obtenga, el diputado nacional de Comodoro Rivadavia ya cargaba sobre su espalda una derrota a la gobernación, terminando tercero y lejos de Mariano Arcioni y Carlos Linares.
La apuesta de la UCR es interesante. Podría ser un trampolín para Ongarato, pero también un duro revés que lo dejaría mal posicionado políticamente de cara al futuro.
