Biles, de 24 años, había parado de competir el pasado martes 27 en la prueba femenina por equipos invocando la necesidad de proteger su salud mental y física, lo que generó conmoción y abrió un profundo debate sobre la desmedida presión que soportan los deportistas.
Después de esa decisión, la estadounidense comunicó su baja en el concurso individual, las finales de salto, barras asimétricas y suelo y se reservó para la de barra de equilibrio, aunque su presencia se confirmó apenas 24 horas antes.
Con una enorme expectativa por ver su reacción, la cuádruple campeona olímpica en Río 2016 apareció en escena y realizó una rutina con 14.000 de puntuación, dividida en 6.100 (dificultad) y 7.900 (ejecución).
Biles sólo quedó por debajo de las chinas Chenchen Guan (14.633), ganadora de la medalla de oro, y Xijing Tang (14.233), acreedora de la plata.
Aventajó a la canadiense Elsabeth Black (13.866), la estadounidense Sunisa Lee (13.866), la japonesa Urara Ashikawa (13.733), la brasileña Flavia Saraiva (13.133) y a Vladislava Urazova (12.733), representante del Comité Olímpico Ruso (ROC).
Biles, afectada por una crisis de confianza, realizó su ejercicio sin inconvenientes pero lo culminó con una salida menos espectacular de lo habitual, dando lugar a los aplausos de todos los presentes en el Centro de Gimnasia de Ariake.
La estrella estadounidense cerró los Juegos Olímpicos con dos medallas, ninguna de oro. Fue plata en la competencia por equipos y bronce en la barra de equilibrio.
