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Titulares

LA COLUMNA DE METADATA

Disyuntiva en el oficialismo: Críticas a Das Neves y a la corrupción, Massoni incómodo, pero todos van por el partido que fundó el caudillo chubutense

Las críticas de la actual gestión provincial al exgobernador Mario Das Neves aparecen reiteradamente. Sin embargo, los candidatos al Senado y Diputados buscarán llegar al Congreso por la estructura Chubut Somos Todos, partido que creó la máxima figura política de la historia del Chubut – al menos electoralmente - y que supo contener a gran parte de los exfuncionarios condenados. El doble discurso y la incomodidad de Massoni.

“El partido de la corrupción”, fue una de las frases que lanzó el ministro de Seguridad y actual candidato a senador, Federico Massoni, para referirse a Chubut Somos Todos. Con esto, dejaba en claro su rechazo a participar de la contienda electoral por la estructura creada por el tres veces gobernador de la Provincia, Mario Das Neves.

Uno podía imaginar que, con la imposibilidad de sellar una alianza con el PICh (ver subtítulo), el oficialismo provincial bajaría los decibeles con respecto a mensajes alusivos a la gestión de Mario Das Neves, esencialmente porque el arcionismo llevaría sus candidatos al Congreso por la estructura creada por el exgobernador.   

A pesar de esto, el gobernador Arcioni no tuvo reparos y siguió responsabilizando a “gestiones anteriores” por la situación económica de la provincia, por el estado de los establecimientos educativos, por obras inconclusas y un sinfín de reclamos más.

Lo llamativo es que Arcioni no fue solo vicegobernador de Das Neves, sino que, además, llevó como candidato a intendente en 2019 en Comodoro Rivadavia a otro exgobernador: Martín Buzzi, quién también fue blanco de las críticas de Arcioni, aunque no explícitamente.

Pero el problema moral y ético no lo tiene Arcioni, sino Massoni: El candidato estrella del oficialismo catalogó a Chubut Somos Todos como el “partido de la corrupción” y le cuesta más hacerse el distraído como a otros funcionarios y dirigentes.

La frase desafortunada de Massoni – desafortunada porque su candidatura se terminó moldeando por Chubut Somos Todos producto de que se quedaron sin opciones – hacía alusión al aluvión de causas que ya tienen sentencia contra exfuncionarios dasnevistas. La última, la de la exministra de Familia, Leticia Huichaqueo, quien recibió un duro revés hace una semana por vender alimento para mascotas donado en el marco de la Emergencia Climática.

Federico Massoni, ministro de Seguridad y candidato a senador por Chubut Somos Todos.

Esta situación genera efectos asimétricos en el gobierno provincial. Arcioni y el exradical Rafael Cambareri, no se sonrojan por llevar candidatos por un partido en el que la figura principal (Massoni) catalogó de corrupto.

Arcioni y Cambareri son más pragmáticos. El partido sirve hoy como un medio para tener a sus representantes en el Congreso y las contradicciones en las que puedan quedar sumidos quedan para un puñado de analistas y dirigentes políticos memoriosos que puedan enrostrarle eso durante la campaña. Pero como decía el anillo de un pope del fútbol argentino fallecido: “Todo pasa”.

La asimetría radica en el ministro de Seguridad, quien padece y no está cómodo en ser candidato a senador por Chubut Somos Todos. No tiene opción, al menos si quiere seguir con aspiraciones al Senado.

Tal es así, que Massoni no tuvo inconvenientes esta semana para manifestar una emisora muy conocida de Comodoro Rivadavia que “no comulgaba con Cambareri” ni con aquellos que “están sentados en un escritorio, en la chicana y en la trampa”. Un fuerte mensaje que desnuda las internas dentro de Fontana 50 y que fueron publicadas más de una vez por Metadata.

EL PEDIDO DEL PICH Y MEZQUINDADES

El primero de ellos, fue la no concreción de alianzas. Fuentes del partido aseguraron a Metadata que el PICh pidió el primer candidato a senador suplente, pero desde Fontana 50 le bajaron el pulgar.

¿Los motivos? Especularon que si Massoni entraba al Congreso – los números que tiene en Casa de Gobierno exhiben que el ministro ingresaría al Senado – se convertiría automáticamente en el candidato a gobernador del oficialismo en 2023.

Continuando en el campo de la futurología, en Fontana 50 piensan que, si Massoni entra como senador, tiene grandes chances de sentarse en el sillón de Casa de Gobierno en 2023 y con eso, tendría que dejar la banca del Senado para que la tome el primer suplente, que era el cargo que solicitó el PICh.

Así de simple y complejo a la vez, fue la noción que predominó para descartar una alianza con el PICh.

La visión de poder varía de acuerdo a la figura y para trazar un paralelismo sobre esta idea que recorrió los pasillos de Fontana 50 sobre Massoni y la posibilidad que en 2023 la banca quede en manos del PICH, basta con repasar el último antecedente.

En 2013, Das Neves se presentó como candidato a diputado nacional por el PACh. Obtuvo una victoria aplastante que lo catapultó para 2015, año en que ganó la Provincia por tercera vez.

Cuando Das Neves asumió como gobernador en diciembre de 2015, su lugar en diputados lo heredó Sixto Bermejo, referente del PACh. Preocuparse por un cargo en el Senado cuando el poder real está en Casa de Gobierno parece, al menos, una forma mezquina de pensar.

RELACIÓN TIRANTE CON DAS NEVES Y CONSTRUCCIÓN DE SU IMAGEN

Las críticas de Massoni a Das Neves comenzaron cuando a fines de la gestión del exgobernador Martín Buzzi asumió como ministro de Seguridad. Fue en plena contienda electoral para definir al próximo dirigente que se encargaría de manejar los destinos de Chubut.

La batalla principal la lideraron Das Neves y Buzzi. Massoni fue uno de los tantos funcionarios que se trenzaron en la pirotecnia verbal electoral.

Massoni asumió a cargo del área de Seguridad en la gestión de Martín Buzzi.

Con Das Neves ya como gobernador, Massoni llegó a la Legislatura de la provincia del Chubut de la mano de la entonces diputada Cecilia Torres Otarola.

Ya con Arcioni en el poder tras el fallecimiento de Das Neves, Massoni quedó al frente del nuevo Ministerio de Seguridad. Desde allí construyó poder y tomó un rol protagónico: Participó en casi todos los allanamientos por causas de corrupción que involucraban a exfuncionarios dasnevistas, fue testigo en una causa y aportó documentación a la justicia.

Desde allí, empezó a tejer su segundo capítulo: La lucha férrea contra el delito. Allanamientos con gran despliegue en Trelew, Puerto Madryn y Comodoro Rivadavia, mostraban al ministro activo contra la delincuencia y el narcotráfico en Chubut.

Se peleó con jueces, principalmente federales, por la lentitud en el avance de las causas vinculadas a drogas y mostró “mano dura” contra el delito, un problema medular para un porcentaje importante de la sociedad, cansada de la inseguridad, de la puerta giratoria y de los “privilegios” de derechos de aquellos que no respetan las normas consagradas en la Constitución Nacional, Provincial y el Código Penal.

Toda esta imagen que construyó Massoni se contrapone con la de ser candidato a senador por un partido que fue rozado por la corrupción.

El dilema es real. Existe. Y Massoni no está cómodo ni siquiera una vez que se resolvió la participación de extrapartidarios.

La campaña irá tomando voltaje con el pasar de los días y la oposición le recordará a Massoni la incongruencia de luchar a destajo contra la corrupción y ser candidato por un partido al que tildó de manchado por la corrupción.

PURATICH, LA EXCEPCIÓN

El ministro de Salud, Fabián Puratich, es el único candidato dentro de Chubut Somos Todos que no reniega de sus orígenes.

En su perfil de Twitter, la foto principal que exhibe es con junto con Mario Das Neves levantando las manos. Nunca habló mal del exgobernador fallecido, no criticó la gestión y trabajó hacia adelante.

Le tocó una parada compleja: La pandemia. Nadie estaba preparado, nadie sabía bien de qué se trataba, pero siempre estuvo cerca de los intendentes, coordinando con las diferentes Áreas Programáticas y en la primera línea de batalla. Hubo cortocircuitos con intendente con algunos anuncios vinculados a profundizar la cuarentena o flexibilizarla, pero formó parte de un problema de abordaje para el que nadie tenía la verdad absoluta.    

Puratich tampoco habló mal del partido, a pesar de participar activamente con una agrupación interna del dasnevismo como la Ramón Carrillo.

La agrupación sanitarista ejerció una defensa irrestricta a Mario Das Neves cuando fue “proscripto” en la era Buzzi.

Cuando el caudillo quedó aislado, pocos fueron los que estuvieron en esa etapa de transición entre el 2012 y el 2015. La Carrillo fue una de esas.

El ministro de Salud no reniega de su pasado. Tampoco del presente junto al gobernador Arcioni. Es cuidadoso, no tiene estilo confrontativo, no se detiene en nimiedades y llevó adelante un proceso satisfactorio del manejo de la pandemia, pese a algunas irregularidades en Trelew y en Comodoro Rivadavia.

Su compañera de fórmula es una outsider de la política. Vanesa Abril llegó como una outsider, pero se convirtió lentamente en una pieza clave dentro del gabinete, a tal punto que junto a Rafael Cambareri y José Grazzini, forman parte del círculo rojo de Arcioni.

Fabián Puratich y Vanesa Abril, los candidatos a diputados nacionales por Chubut Somos Todos.

Antes solo manejaba la comunicación del Gobierno. Ahora, no solo tiene la comunicación, sin que maneja la Secretaría General de Gobierno, pero principalmente, está en la mesa chica de las decisiones del gobernador.

No es conocida para el común de los ciudadanos, pero tiene la ventaja de ir junto a Puratich, quien durante la pandemia tomó un rol protagónico en el campo, pero también en los medios. Todos los días tenía entrevistas, daba conferencias y así penetró su nombre.  

Abril no tiene vínculos con el partido Chubut Somos Todos más que su candidatura por la estructura. Es de Comodoro Rivadavia y llegó recomendada por el sector empresarial, con quien trabajó durante gran parte de su vida laboral.  

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