La ONG “Puerta Violeta” firmó esta mañana en Trelew un convenio con la red Nacional Alto al Tráfico y la Trata (RATT Argentina) con el fin de desarrollar estrategias para prevenir y erradicar la trata de niños y niñas adolescentes y mujeres. Desde la ONG confirmaron que dieron con un caso de “una mujer que estuvo en cautiverio” y tiene miedo de denunciarlo.
“Sí hay trata de personas en Trelew. Las redes de trata trabajan a nivel mafioso, están organizadas, están en la calle y despliegan todo un sistema operativo de captación y visibilización de la presa: no agarran un niño al al azar, van a lugares donde saben que hay una mujer vulnerada o un niño viene solo de la escuela. Está todo vigilado”, reveló Miriam Vásquez el modus operandi.
La semana pasada, una madre denunció en la Comisaría 2ª de Trelew que un hombre que circulaba en un vehículo blanco, sacó sus brazos por la ventanilla y lo invitó a su hijo a que subiera, pero no lo consiguió y salió disparado.
Miriam Vásquez apuntó que hay otros casos similares en Trelew de vehículos que merodean a menores a la salida de las instituciones escolares. “Hay varias denuncias de niños vigilados en las escuelas. Normalmente son los padres los que ven un auto que está sacando fotos. No es el primer caso, y consideramos que hay un sistema gubernamental que tiene que estar presente y está ausente. Las grandes redes de trata tienen que ser denunciadas por organizaciones internacionales”, indicó.
En tanto, Vásquez planteó que entre las mismas denuncias por violencia de género que recibe Puerta Violeta hay algunos casos puntuales que “no cierran”, y dejó entrever que podrían tener que ver con supuestas redes de trata de personas. “Ante la duda decimos que lo denuncien a la línea 145, si se trata de trata o explotación”, afirmó.
Por último, Vásquez advirtió que “después de la pandemia vino mucho más fuerte la trata de personas”, y acusó que “doloramente aquí queda todo tapado”. Pidió a los padres que pongan especial atención en el manejo que hacen los niños de las redes sociales. “En un celular o una computadora pueden ingresar muchas cosas, y en la inocencia del niño y en su afán de querer ser grandes ahí es donde son captados”, alertó.
