La capital provincial amaneció bajo restos de piedras, edificios y árboles quemados, vehículos dañados y un fuerte olor a humo impregnado en paredes, en el asfalto y en los restos de la flora dañada.
Fue producto de una movilización antiminera y ambiental que poco tuvo que ver justamente con el lema que defienden: El cuidado del ambiente.
La Oficina de la Mujer y Violencia de Género, el edificio central del Superior Tribunal de Justicia y el Ministerio Público Fiscal de Rawson fueron tres de los tantos edificios vandalizados, destrozados y quemados por los antimineros.
En el lugar ya se encuentra personal de criminalística para realizar peritajes y relevamiento de los daños en cada uno de los edificios.



