El fuego se inició el jueves de la semana pasada y consumió más de 90 hectáreas de bosque nativo e implantado sobre el extremo noroeste del Chubut.
El funcionario dijo a Télam que “el foco más activo está en el centro, donde alcanzó un pinar, que es de difícil acceso y lo que más nos preocupa es el efecto de las pavesas (partículas) que se desprenden y provocan incendios menores a distancia del principal”.
En la primera línea del combate se encuentran 72 brigadistas aunque en total son más de 100 lo que se despliegan en la zona, incluyendo a quienes hacen tarea de logística y relevo.
Las condiciones meteorológicas durante estos días fueron desfavorables para combatir las llamas por la baja humedad en el ambiente, sin presencia -ni pronóstico- de lluvia y las altas temperaturas.
“Tenemos también que ver el contexto en el que se dan las circunstancias porque hay incendios en Neuquén y Río Negro que demandan afectación de personal y de recursos materiales” explicó el secretario de bosques del Chubut, Rodrigo Roveta.
El especialista describió que “la masa boscosa afectada en el Currumahuida es variada, porque hay pino y vegetación natural, pero también hemos notado que pasó por el mismo lugar donde se produjo un incendio en el 2011, es decir que afecta una zona de regeneración, lamentablemente”.
El momento de mayor preocupación se produjo el viernes a la noche cuando se puso en alerta a 36 familias que residen en las proximidades al incendio, aunque no se concretó la evacuación.
Frente a esa situación el intendente de El Hoyo, Rolando Pablo Huisman, declaró la emergencia ígnea en esa localidad, lindera con Lago Puelo, por la que se prohíbe prender fuego al aire libre, fumar y manipular o dejar objetos refractarios en espacios verdes públicos.
