El objetivo general del programa, focalizado en los caminos rurales, es mejorar la calidad de las condiciones de circulación y la seguridad vial de los usuarios, promoviendo un modelo de empleabilidad futura inclusivo asociado a las obras.
Por su parte, las obras también proseguirán disminuir los costos de transporte y tiempos de viaje, y contribuir a asegurar la transitabilidad permanente de los caminos rurales intervenidos, señala el decreto.
En particular, se financiarán obras de rehabilitación y conservación periódica y rutinaria en la Red Vial Nacional, mediante Contratos de Rehabilitación y Mantenimiento (Crema), así como la mejora y pavimentación de caminos rurales en la Red Vial Nacional y en la Red Vial Provincial.
El programa será llevado a cabo por la Dirección Nacional de Vialidad, dependiente del Ministerio de Obras Públicas, y se financiará, además del crédito del BID de US$ 150 millones, mediante una contrapartida del Estado nacional por US$ 45,4 millones.
El crédito tiene un plazo de amortización de 25 años, con un período de gracia de 5 años y medio, y una tasa de interés basada en Libor.
“Aproximadamente 670.000 pobladores de las ciudades y localidades emplazadas en el área de influencia de las rutas serían beneficiarios del programa, así como también productores exportadores y transportistas de carga, mientras otros 2,6 millones de habitantes serán beneficiarios indirectos del programa”, indicó un comunicado del BID al aprobar el financiamiento en octubre último.
