“Me llama mucho la atención lo que estamos discutiendo en este juicio porque son decisiones políticas, no judiciables”, afirmó el Presidente durante su declaración como testigo en el juicio que se le sigue a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y otros acusados por presuntos delitos en la asignación de obra pública en Santa Cruz entre 2003 y 2015, en el marco de una causa denominada como “Vialidad”.
Además, el Presidente negó “arbitrariedades” en la distribución de obra pública nacional y descartó haber recibido instrucciones durante los gobiernos de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner para favorecer a Santa Cruz o a algún empresario en particular.
Fernández descartó además la existencia de un “acuerdo de voluntades” para direccionar obra pública en Santa Cruz en los gobiernos kirchneristas, y remarcó que hay “delegación” de funciones en el Estado nacional.
“Definitivamente no”, respondió al ser interrogado sobre si supo de algún tipo de “acuerdo de voluntades” para beneficiar a Santa Cruz mientras fue jefe de Gabinete o en algún otro momento, y además aclaró que en el Estado “hay delegación” de funciones y “no existe posibilidad de que el Presidente pueda conocer cada obra pública”.
Al inicio de su declaración, el jefe de Estado recordó que fue jefe de Gabinete en el gobierno de Néstor Kirchner; recordó cómo se conocieron con el expresidente y sostuvo que “siempre fue muy cuidadoso con las cuentas públicas”.
“Tenía casi una obsesión con eso, que tuvo primero como gobernador (de Santa Curz) y luego como Presidente”, agregó.
Para el lunes próximo está citado el presidente de la Cámara de Diputados y exjefe de Gabinete, Sergio Massa, quien declararía por videoconferencia.
En la causa se investigan supuestas irregularidades en la adjudicación de obra pública vial a empresas de Báez en Santa Cruz.
