Superó con una espectacular combinación al estadounidense Alejandro Ibarra para lograr su quinta victoria en fila como profesional.
Ali Walsh resolvió la contienda con una impresionante combinación que le permitió llegar a las cinco victorias como profesional y convertirse ya en uno de los grandes prospectos entre los super welter a nivel mundial.
Ibarra le dio una oportunidad inmejorable al nacido en Chicago y residente en Las Vegas, de ejecutar la conjugación de golpes que sentenció el pleito: abrió demasiado su guardia para conectar a Ali Walsh y este, rápido de reflejos, contragolpeó.
Lo hizo con un paso hacia su izquierdo para evitar el impacto de Ibarra, al tiempo que conectó un zurdazo al mentón que dejó a su rival por demás desguarnecido. Lo siguiente fue un derechazo fulminante, una décima de segundo después del primer golpe, que sirvió para derribar definitivamente al nacido en Denver.
El árbitro de la contienda, Russell Mora, se acercó al pugilista abatido con el fin de iniciar la cuenta, pero después de unos segundos de inspeccionar la situación con una mirada minuciosa, decidió, acertadamente, detener la pelea.
Ali Walsh conservó no solo su invicto, sino también la intención de hacerse su propio camino dentro del boxeo, separado del de su abuelo, uno de los pugilistas más importantes de todos los tiempos, aunque sin olvidar ni un momento su legado.
“Estoy trayendo a mi abuelo de vuelta a la vida”, dijo Ali Walsh tras imponerse en la primera pelea de la velada desarrollada en una ciudad icónica para el boxeo.
