El incremento del comercio electrónico ha llevado a que más de 20 millones de personas hayan utilizado ese canal comercial durante el año pasado, y si bien fueron más que en 2020, se produjo un freno en la tendencia ascendente que traía ese método de compra. El principal problema de todas las empresas, independientemente de sus particularidades, fue la operación logística, es decir la forma en la que gestionaron el ingreso, el almacenamiento, la preparación y el despacho de pedidos y la denominada última milla o la entrega al comprador.
Al respecto, el gerente de E-Commerce de Exologistica, Nicolás McLoughlin, reconoció que “la mayoría de los problemas vienen desde ese lado. Pero, las empresas logísticas pueden dar solución, porque se dedican ciento por ciento a esto, conocen procesos, infraestructura, tecnología asociada al depósito y distribución y eso es lo que necesitan las marcas a la hora de desarrollar el canal”.
McLoughlin consideró que “la experiencia de compra tiene un componente digital, que es la interacción de un usuario con la plataforma a la hora de comprar de forma rápida y transparente. Pero una vez que hizo click, el pedido necesita ser recibido, preparado y distribuido. Ahí es donde se hace indispensable la logística”, agregó y lamentó: “En eso hay desconocimiento en algunas marcas, que tienen un común denominador, que es que resuelven como pueden, muchas veces desalineados con sus objetivos”.
En ese sentido, explicó: “Varias empresas se plantean que de acá a 2025 el comercio electrónico tiene que representar 30% de su negocio total, pero para que eso suceda se necesita una operación que sea lo suficientemente robusta como para desarrollar un nivel de servicios como el que exige el mercado”.
