La decisión ocurre a menos de cuatro meses de las elecciones presidenciales de octubre y luego de que Bolsonaro culpara a la conducción de Petrobras, que el mismo designa, de buscar lucros para los accionistas privados elevando el precio interno de los combustibles mediante la paridad del precio internacional.
Para el Partido de los Trabajadores (PT) del exmandatario y candidato presidencial Luiz Inácio Lula da Silva, favorito a vencer a Bolsonaro el 2 de octubre, la decisión es “burra y criminal” contra los intereses brasileños.
“Estamos necesitando en Brasil refinar el petróleo para frenar la importación de combustible dolarizado. ¿Y qué hace el gobierno de Bolsonaro? Retoma la venta de tres refinerías. Es un entreguismo burro y criminal”, afirmó la presidenta del PT, diputada Gleisi Hoffmann.
En un comunicado, Petrobras informó que las refinerías que retomarán su proceso de venta son Abreu e Lima (Rnest), en Pernambuco; Presidente Getúlio Vargas (Repar), en Paraná; y Alberto Pasqualini (Refap), en Rio Grande do Sul.
La petrolera brasileña puso en marcha en 2019 un plan para vender ocho de sus trece refinerías, responsables por la mitad de la capacidad de refino del país.
El lunes reinició el proceso para vender tres de ellas, entre ellas Abreu e Lima, ubicada en el Puerto de Suape, cuya construcción había sido producto de acuerdos entre los entonces gobiernos de Lula (2003-2010) y del fallecido expresidente venezolano Hugo Chávez.
El presidente Bolsonaro, el ministro de Economía, Paulo Guedes, y el de Minas y Energía. Adolfo Sachsida, anunciaron este año la intención de privatizar Petrobras en caso de la reelección del mandatario.
El pasado 30 de noviembre el gobierno vendió la refinería Landulpho Alves (Rlam) en el estado de Bahía, que es la que vende el combustible más caro del país, según el diario O Globo.
La empresa tiene capital abierto pero el control del Consejo de Administración depende del Gobierno federal, que ha aplicado la política de paridad de precios internacionales iniciada en 2016 por la gestión de Michel Temer tras el derrocamiento de la presidenta Dilma Rousseff.
