El intendente de Esquel, Sergio Ongarato, borró del gabinete al secretario de Ambiente de la Municipalidad, Daniel Hollman, quien, además, asumirá el mes que viene como presidente del PRO en Chubut en reemplazo del senador Ignacio Torres.
La medida adoptada por Ongarato encendió las alarmas en el PRO, quien en forma inmediata pidió explicaciones políticas.
La foto que mostraba la cumbre entre el intendente de Rawson, Damián Biss, el senador Torres y una liga de intendentes conformadas por Leonardo Bowman de Telsen; Víctor Candia de Paso del Sapo; y Raúl de Domingo del Dique Florentino Ameghino, fue la excusa perfecta para intentar bajar la espuma por la eyección de Hollman del gabinete de Ongarato.

En esa reunión, además, decidieron suspender la mesa de Juntos por el Cambio en Chubut que se iba a realiza esta semana.
Ayer, en el marco de los encuentros por el Día de la Independencia, Torres y Ongarato se vieron las caras personalmente. Fue un encuentro tenso, en donde hubo pedido de explicaciones mutuas.
Desde la Municipalidad de Esquel, solo se limitaron a informar oficialmente y en forma muy escueta sobre el encuentro entre el intendente y el senador.
La gacetilla oficial señalaba que el encuentro “fue hoy por la mañana (por el 9 de julio), luego de la finalización del acto oficial por el 206 aniversario de la declaración de la Independencia Argentina”.

“El intendente y el senador conversaron sobre la situación nacional, su incidencia en la provincia y sus ciudades; y otros temas que hacen a la gestión del presente año”, concluyó el breve comunicado de la Municipalidad de Esquel.
LAS VERSIONES DEL PRO Y DE LA UCR
Torres, en sintonía con declaraciones que brindó Hollman, dejó en claro en todo momento que se trataba de una persecución política contra dirigentes y funcionarios del PRO. Hubo un intento para emitir un comunicado de Juntos por el Cambio repudiando la decisión de Ongarato, pero lógicamente el radicalismo rechazó enfáticamente esa posibilidad.
En el partido amarrillo sostienen que el radicalismo quiere terminar con cualquier vestigio del PRO “por el posicionamiento que tienen los candidatos a nivel provincial y municipal” de cara a las elecciones 2023.
Es más, alegan que la salida de Hollman, cuenta con una notoria analogía con el “caso Taccetta”, que tras ir como candidato a senador nacional en las legislativas del año pasado y tras ganarle la interna a Ongarato, también fue expulsado del gabinete municipal, dejando su cargo como secretario de Hacienda.
“Claramente es político”, remarcaron desde la usina del PRO a este portal, y lo relacionaron que “el temor de la UCR” de cara a 2023, por el fuerte posicionamiento de varios referentes como Ignacio Torres para la gobernación; Ana Clara Romero para la intendencia de Comodoro Rivadavia; y Matías Taccetta para la intendencia de Esquel.

Desde el radicalismo cordillerano, la versión es otra. Aseguran que Hollman estaba haciendo política en la Municipalidad de Esquel e intentando limar a la gestión de Ongarato sembrando internas en la gestión.
Y el propio Ongarato lo dijo en declaraciones con medios de Esquel, cuando cuestionó que Hollman deambulaba por radios de la ciudad criticando a una concejal de la UCR por no asistir a reuniones del Consejo Directivo de Laguna La Zeta.
Por otra parte, de la UCR provincial indicaron que Ongarato “tiene la potestad de elegir y echar a sus funcionarios” y más aún “si están actuando políticamente en contraposición con los intereses del intendente”.
En este marco, la UCR no apunta exclusivamente los cañones contra Torres por las actitudes de Hollman, sino que la mira la ponen en la espalda del actual diputado nacional, Matías Taccetta.
Consideran que Taccetta quiere allanar su camino para la intendencia en 2023 y, a través de Hollman, están intentando esmerilar a Ongarato.
Lo cierto, es que la salida de Hollman reavivó la interna en Juntos por el Cambio Chubut, que en las últimas semanas estuvo aplacada por “normas de convivencia” que habían sellado los principales referentes de ambos partidos.
EL QUE SE QUEMA CON LECHE…
El famoso refrán “el que se quema con leche, ve la vaca y llora” aplica a la perfección para el Gobierno del Chubut.
La salida de Florencia Perata del Ministerio de Educación por la intoxicación de 58 alumnos y docentes en una escuela de El Maitén generó grandes dolores de cabeza para la gestión del gobernador Mariano Arcioni.
En medio de la tensa relación entre el Gobierno y la Atech, la salida de una ministra ayudaba a descomprimir, aunque sea mínimamente, las diferencias entre ambas partes. El problema es cómo salió eyectada Perata.
El escándalo que causó la intoxicación de alumnos y docentes por la falla de una caldera complicó aún más las cosas para el gobierno provincial, generando un triple efecto negativo: Más críticas de los sectores políticos y gremiales; dos investigaciones en curso; y un ministerio sin ministra.
Lo que pasó fue una “desgracia con suerte”. Un grupo de alumnos y docentes estuvieron internados, pero todos fueron dados de alta. Ahora, la justicia deberá determinar responsabilidades y eventuales negligencias. Pero lo de la Escuela N° 7719 de El Maitén, no puede ocurrir nunca más.
Con respecto al reemplazo de Perata, circuló una extensa danza de nombres. Martín Sterner (secretario de Hacienda de la Municipalidad de Rawson); Mauro Carrasco (Ciencia y Tecnología de Chubut); Elba Willhuber (Dirección de Género de Chubut); Mirta Antonena (Modernización del Estado); y Valeria Saunders (concejal de Esquel) fueron algunos de los candidatos que estuvieron arriba de la mesa.

Finalmente, Saunders fue la elegida. Aceptó el cargo, aunque con algunas condiciones, como por ejemplo que las obras de reparación y refacción en establecimientos educativos migre a la órbita de Infraestructura.
Este tema es “un fierro caliente” que nadie quiere agarrar por la implicancia, responsabilidad y el impacto que generó en el paso con el caso de la exministra de Educación y actual diputada provincial, Graciela Cigudosa, que está afrontando una causa judicial que está en su etapa final.
Todo parecía estar acordado. Pero minutos antes de que los concejales de Esquel traten el pedido de licencia de Saunders para poder asumir como ministra de Educación, la edil de Chubut Somos Todos sorprendió, retiró el pedido y anunció que no asumiría como ministra. Fue un baldazo de agua fría en Fontana 50.
Había enojo y malestar en el Gobierno. Sin embargo, encontró un “Plan B”. Le ofreció a José Grazzini, un hombre de extrema confianza del gobernador que había deslumbrado a Arcioni mientras fue ministro de Gobierno y tenía sobre sus espaldas las relaciones y negociaciones paritarias con todos los gremios estatales.

Grazzini se reunió con el gobernador, tomó un café y aceptó el desafío, aunque primero tenía que resolver unos compromisos que ya había asumido.
Por estos motivos, desde Fontana 50 y desde el entorno de Grazzini, optaron por el hermetismo, para que no ocurra lo mismo que sucedió con Saunders. No querían otro revés en una cartera que arrastra demasiados conflictos.
Porque el que se quema con leche, ve la vaca y llora. Por eso, hubo tanto hermetismo. En el Gobierno hay satisfacción con la llegada de Grazzini. En varios sindicatos, también. El madrynense cosechó buenos vínculos con el arco gremial en su periodo como ministro de Gobierno.
