El hecho ocurrió en una sala de juegos de Río Gallegos. Según relata el albañil de 55 años, él apostó $ 6.000 en una máquina tragamonedas y alertó que cuando fue a cobrar le dijeron que “andaba mal”. Ahora amenaza con ir a la Justicia.
Pero Miranda dice que lejos de alcanzar la felicidad comenzó una odisea. Denuncia que no quisieron pagarle y que le dijeron que la máquina andaba mal. Y más: dice que una empleada jerárquica del casino emblema de la ciudad le dijo que era “un hombre deshonesto”.
Antonio aseguró: “A mi, que hace años trabajo y trabajo. Y el único gustito que me di en años es venir una vez al casino”. Por suerte para él, entre la felicidad y la angustia por no pagarle el premio, el albañil le tomó una imagen a la pantalla de la máquina tragamonedas donde se puede leer “$ 100.000.000”.
El caso llegó a los medios locales y un abogado se acercó para asesorarlo. “Enseguida hicimos la denuncia en la policía (es elemental para después ir a la justicia) pero también a Defensa del Consumidor, Lotería de Santa Cruz y una nota al mismo casino. Todavía no tuvimos respuesta. Pero si mañana miércoles nadie se acerca vamos a judicializar el tema”, dice a Clarín Gustavo Insaurralde, el representante de Miranda.

A raíz del tema con el casino, Antonio tuvo que llamar a la empresa para la cual trabaja en Piedrabuena y pedir unos días de permiso. Por lógica, no los va a cobrar.
“Pero yo quiero que me reconozcan lo que gané legítimamente. En ningún momento decía que la máquina no andaba o que tenía un desperfecto. Yo me senté y jugué. Y nunca pensé que iba a ganar esa plata. Pero se dio así”, señaló en una nota publicada por Clarín.
