Según informó el sitio especializado Variety, la noticia fue confirmada dos semanas después de que la cadena diera a conocer que el lanzamiento de la cinta había sido pospuesto de manera indefinida.
Aunque ni las autoridades malayas ni las exhibidoras dejaron trascender hasta el momento los motivos detrás de la decisión, tanto la prensa internacional como las audiencias asumen que el Comité de Censura Cinematográfica habría solicitado -pero no conseguido- que se realicen recortes al metraje original del filme por motivos relacionados a la presencia de personajes LGBTIQ+ y a la representación de distintas deidades en la trama.
En ese sentido, en “Thor: Amor y trueno” hay secuencias que indican que el personaje de Valkyria, interpretado por Tessa Thompson, es bisexual; y que el alivio cómico de la cinta, Korg, una criatura humanoide rocosa de la especie Kronan llevada a la pantalla con la voz del propio Waititi, engendrará un hijo con otro ser masculino de su raza.
Además, el villano de esta entrega es Gorr, “El carnicero de dioses”, a cargo de Christian Bale, que desde su presentación como antagonista de la narrativa plantea una mirada de las deidades como entes indignos de ser adorados y alabados, por lo que su plan es eliminarlos de la existencia.
Si bien los dioses en la cinta están muy alejados de las representaciones de los que encabezan la mayoría de las religiones organizadas de la actualidad, dichos conceptos o mensajes pueden no haber caído bien en un país cuya cultura gira con fuerza en torno al Islam y en el que su propia Constitución establece que todos sus habitantes son naturalmente musulmanes.
“Thor: Amor y trueno” ya había sufrido a mediados de este mes el mismo destino en China, uno de los países más estrictos de Asia en relación a sus políticas de censura que desde la llegada de “Black Widow” en 2021 no da luz verde sin objeciones a ninguno de los estrenos de Marvel.
En este caso, se trata de la segunda cancelación en Malasia de una producción del paraguas de Disney en los últimos dos meses, luego de que también “Lightyear” fuera tachada de la lista de estrenos por la -casi imperceptible- aparición en pantalla de dos mujeres besándose, cuestión que fue abordada con gran exageración por los organismos cinematográficos del mundo y tomada por los medios de comunicación con un carácter noticioso sensacionalista que no merecía.
