El fallecido fue Carlos “Lolo” Regueiro, que según informó el Ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, “falleció cuando salía del estadio por un paro cardíaco”.
Berni remarcó que la “responsabilidad de lo sucedido es toda del club organizador del espectáculo”, mientras que el titular del Aprevide, Eduardo Aparicio, luego de afirmar que el “partido no volverá a jugarse por ahora”, deslindó responsabilidades en el accionar policial “porque había como 10.000 personas en las afueras del estadio cuando las puertas ya se habían cerrado”.
A la inversa, el presidente gimnasista, Gabriel Pellegrino aseguró que tenía para demostrar “que el estadio estába habilitado para 30.000 personas. Vendimos 3.254 entradas sobre 4.300 que nos enviaron ya que el resto eran socios y es la policía la que determina la cantidad de gente que entra”.
“La gente quería entrar con los carnets en la mano y nosotros veíamos plateas vacías. Los que cerraron las puertas fueron los organismos de seguridad, la policía y el Aprevide”, argumentó el titular gimnasista.
En tanto el árbitro Mastrángelo afirmó que suspendió el partido “a instancias del Aprevide” y que “nunca había vivido una situación como esta”.

Después llegaron las muestras de repudio de la AFA y las condolencias por la muerte del hincha gimnasista de parte de Boca Juniors, cuyo entrenador, Hugo Ibarra, lamento que “la gente vino a ver un espectáculo y todo terminó de la peor manera”.
Una probable sobreventa de entradas provocó estos hechos cuando muchos hinchas y socios gimnasistas, con sus localidades en la mano, según pudo comprobar Télam, pretendieran entrar al estadio Carmelo Zerillo cuando sus instalaciones ya estaban colmadas.
