El dato, que excluye los valores de los alimentos frescos, representa un récord desde 1982 en Japón, país que ha registrado índices bajos desde los años noventa y que, incluso con los datos de hoy, se mantiene a la cola del resto de las potencias.
De hecho, durante las ultimas dos décadas, el país asiático ha sufrido un fenómeno deflacionario que ha afectado negativamente su crecimiento.
Sin embargo, la tendencia se ha revertido con el incremento del costo internacional de los alimentos y de la energía, recursos de los cuales Japón es netamente importador.
El 3,6% registrado hoy superó el 3,5% pronosticado por los analistas y al 3% de septiembre, según indicaron las agencias de noticias Bloomberg, AFP y DPA.
Si bien el costo de la energía ha sido el principal impulsor de los precios, la misma se ha vista superada por los alimentos procesados.
Asimismo, los datos muestran que la inflación afecta cada vez a más sectores de la economía: si se excluyen alimentos frescos y energía, el índice núcleo fue del 2,5%.
El indicador coloca bajo las cuerdas al Banco de Japón (BoJ) ya que es el séptimo mes consecutivo donde la inflación excede su meta del 2% anual.
Tras conocerse el reporte, el gobernador del BoJ, Haruhiko Kuroda, reiteró que, pese a la suba de los precios, la entidad mantendrá sus tasas de interés ultra-bajas, aunque reconoció que los últimos avances fueron significativos y que la inflación podría acelerarse aún más antes de retrotraerse durante el año próximo.
“Creo que el alza de precios caerá por debajo del 2% durante el próximo año fiscal”, dijo Kuroda hoy frente al parlamento nipón.
El BoJ, al contrario de otros bancos centrales como la Reserva Federal estadounidense (FED), el Banco de Inglaterra (BoE) o el Banco Central Europeo (BCE), ha decidido ir en la corriente opuesta y evitar los aumentos de las tasas para bajar la inflación.
Si bien los economistas coinciden con el banco central en la idea de que la inflación bajará en 2023, algunos analistas creen que la entidad está subestimando las presiones de los precios.
“Se le está complicando al BoJ seguir sosteniendo que la inflación es temporaria”, afirmó la economista de mercado, Mari Iwashita.
Según Iwashita, si el yen permanece débil, “más empresas tratarán de pasar los costos a los consumidores”.
