Este viernes, el barrio porteño de Almagro amaneció con un accidente que podría haber terminado en una tragedia fatal. A las 2:25 de la madrugada, un conductor alcoholizado se durmió al volante y terminó incrustado en un kiosco. Un cliente y un empleado del local, ubicado en Castro Barros y Avenida Belgrano, lograron salvarse de milagro.
Las imágenes de las cámaras de seguridad de la zona registraron el impactante momento en el que el vehículo, un Peugeot 307, atraviesa todo el frente del kiosco, el cual quedó completamente destruido.
Al momento del choque, el conductor, de 41 años, presentaba un total de 2,20 gramos de alcohol en sangre, tres veces más del nivel permitido en la Ciudad de Buenos Aires, donde el máximo tolerado es de 0,5. De acuerdo a los registros fílmicos, el auto venía circulando desde Castro Barros a una alta velocidad.
Tras el choque del vehículo, tanto el interior como la fachada del kiosco quedaron en ruinas. El mayor daño lo sufrieron el vidrio y las rejas protectoras del exterior, a los que el auto atravesó de manera directa.
