En paralelo al referendo, 13,4 millones de ecuatorianos habilitados elegirán unas 5.600 autoridades provinciales y distritales, en elecciones en las que el Gobierno y la oposición también medirán hasta dónde llegan su representatividad y su fortaleza.
Muchos de los candidatos con más posibilidades son leales al expresidente Rafael Correa, todavía una figura popular en el país sudamericano pese a residir fuera del país y tener varias causas abiertas.
La presidenta del Comisión Nacional Electoral (CNE). Diana Atamaint, dio por inaugurada una votación en la que podrán participar también 400.000 ecuatorianos que residen en el extranjero.
El presidente Lasso también participó del acto de apertura, ensombrecido por el asesinato, en las últimas horas, del correísta Omar Menéndez candidato a la alcaldía de Puerto López, en un ataque a tiros que también ha costado la vida a una menor de 16 años.
“Independientemente de cualquier circunstancia, siempre estaré del lado de la defensa de la vida. Expreso mi pesar a sus familiares y también al partido político que él representaba en Puerto López”, lamentó el mandatario.
En cuanto al referendo, Lasso dijo que esperaba asumir “con madurez los resultados” por “amor al país”.
“Nadie tiene derecho a irrespetar la democracia. Nadie tiene derecho a desconocer la voz del pueblo”, dijo, informó la agencia de noticias Europa Press.
Lasso pretendía hacer en simultáneo un referendo y una consulta popular, pero la Corte Constitucional dio de baja las tres preguntas de la consulta y solo habilitó las del referendo, vinculadas a aspectos constitucionales.
La diferencia técnica entre uno y otro mecanismo es que la consulta es sobre temas de interés general pero sin incidencia en la estructura constitucional.
