Durante el 2022, uno de los daños que sufrió la economía argentina fue por el efecto de la guerra que impactó en el precio de la importación de los barcos de GNL que inyectan gas a nuestra matriz energética. Para 2023, los gastos presupuestados originalmente para importación de GNL eran de US$ 3.465 millones, a un valor de US$ 55 MMBtu.
Sin embargo, según consignaron desde Economía, el impacto de la volatilidad del precio internacional de GNL abrió una ventana de oportunidad para la Argentina. En tal sentido, se decidió anticipar la compra de GNL que permitió bajar el precio a USD 20,8 MMBtu, a través de un proceso licitatorio con participación de nueve empresas internacionales.
De esta manera, los US$ 3.465 millones que la Argentina iba a gastar se reducen a US$ 1.313 millones, generando, por un lado, un ahorro de salida de divisas para la Argentina de más de US$ 2.100 millones, y por el otro, un ahorro fiscal de más de $500.000 millones. Para Massa, esto “impactará en el bolsillo de los ciudadanos y brindará certidumbre para el funcionamiento de la industria, al garantizar niveles de producción y abastecimiento federal a un precio mejor del planificado”.
A este ahorro se suma el que se va a producir a partir del mes de julio de este año con la finalización del gasoducto Néstor Kirchner. Junto a la secretaria de Energía, Flavia Royon, y el presidente de Energía Argentina (Enarsa), Agustín Gerez, el ministro enfatizó: “Seguimos en la línea de garantizar orden fiscal y cuidado de las reservas. Tener sentido de oportunidad y usar bien los recursos hace a la buena gestión del Estado y le da certidumbre a todos los ciudadanos y ciudadanas”.
