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Titulares

LA COLUMNA DE METADATA

Nos sobran los motivos para recordarte, pero principalmente, para intentar honrar tu legado

Virginia Navarro falleció a los 44 años. Pero lejos de irse, marcó y dejó un camino para el periodismo de Chubut que servirá de faro para todos. Incisiva y persistente, fue la abanderada desde los medios de comunicación en la pelea por la paridad de género en la política y en el poder judicial. Pero fue mucho más que eso.

Sagaz. Inteligente. Intuitiva. Sutil, pero aguda a la vez. Perspicaz. Incomodadora serial, pero siempre desde el respeto, son algunas de las características que exhibía a diario Virginia Navarro, una periodista comodorense que hizo su carrera y generó su propio espacio al calor del fuego de un ambiente machista como el de los medios de comunicación.

Ya han pasado algunos ayeres desde ese incomprensible jueves 4 de mayo. Y a medida que pasan esos ayeres, vamos intentando balancearnos en ese fino equilibrio entre tu partida y tu legado.

Particularmente, elijo quedarme con tu legado. Por lo que significa. Por lo robusto para otras generaciones de comunicadores y periodistas que vienen más atrás. Por la solidez estructural de tu mensaje. Por tu lucha incesante sobre temas particulares que instalaste en agenda y que lograron visibilidad. Por tu profesionalismo. Por tu pasión. Y por muchas cosas más.

PIEZA CLAVE EN LA TRANSFORMACIÓN

La comunicación social o el periodismo está repleto de obstáculos para las mujeres. Al igual que en tantas otras profesiones.

Sin embargo, lentamente esos prejuicios y barreras se van cayendo como las hojas de un árbol en otoño, por el simple hecho de que no existen argumentos serios y sensatos. Aunque esos cambios de paradigmas no se dan al ritmo deseado o esperado.  

Sin temor a la equivocación, Virginia fue una pieza clave en derribar esos estereotipos del periodismo clasista que se rodeaba casi en forma exclusiva de masculinidades.

Virginia Navarro en Clave Política.

Si alguien habla de la emisora radial “La Cien Punto Uno” en lo primero que piensa es en Virginia Navarro. Si alguien hace mención al programa televisivo “Clave Política”, instantáneamente dice Virginia Navarro. Y eso no es casualidad. Eso se construye, se edifica, se prepara y, por último, se reconoce.

El periodismo no se trata de “ser viral”, de ser influencer y de tener tantos seguidores. Eso solo es una parte mínima. La parte más importante, es la versatilidad para ocupar todas las franjas de la comunicación social. Y Virginia era versátil, como pocas o como casi nadie.

Hacía radio y lo hacía bien. Hacía televisión. También lo hacía bien. Escribía en Mil Patagonias. Lo hacía genial. ¿Quién puede ser versátil en los principales tres frentes del periodismo? Me animo a decir que muy pocos. Y en el ámbito de las mujeres, no tengo registro.

Virginia no fue la única y sería injusto de nuestra parte no nombrar a otras mujeres que ayudaron a romper ese techo de cristal en los medios de comunicación.

Por ejemplo, Ana Tronfi, es otro ejemplo claro del éxito de las mujeres en el periodismo. Fundó su propia agencia, la edificó, le dio forma y hoy es el medio digital más leído en Chubut en un mundo en el que siempre predominaron los hombres.

Marisa Rauta, quizás, fue la precursora del éxito de la mujer en esta profesión. Rompió paradigmas y le demostró al periodismo de Chubut que las mujeres son igual o más exitosas que los hombres. Desde una mirada personal, fue para quien escribe, la pluma más brillante en la Provincia. Su escritura esa soberbia, su ironía que no dejaba nada librado al azar y sus columnas y análisis obligaban al lector a llegar hasta el final. Algo que, en tiempos actuales, es casi una odisea o una utopía del ego delirante de quien la escribe.

Seguramente, Virginia absorbió todo eso y se transformó en la periodista más representativa de las mujeres.

Construyó su liderazgo, se transformó en la cara visible de La Cien Punto Uno y del programa televisivo “Clave Política” de Canal 9 de Comodoro Rivadavia y fundó su portal de noticias Mil Patagonias.

Todo se lo construyó ella. Todo se lo ganó ella. Por su inteligencia, por su tenacidad, por su mirada analítica, por su picardía y por su profesionalismo. Y de nuevo, por el reconocimiento y el respeto de los demás.

SU LUCHA POR LA PERSPECTIVA DE GÉNERO

Al igual que Lorena Leeming de Diario Jornada, Virginia se transformó en un faro en el medio de la oscuridad para las mujeres en el periodismo.

Levantaron las banderas del feminismo y desde su lugar, mejoraron y aggiornaron sus lugares de trabajo.

En el caso puntual de Virginia, hubo dos hechos concretos en los que tuvo una participación estelar: La paridad de género en la conformación de listas y en la paridad de género en el Superior Tribunal de Justicia cuando había cuatro vacantes por completar.

Desde La Cien Punto Uno y Mil Patagonias, Virginia se encargó de “machacar” sobre lo que consideró una oportunidad histórica para las mujeres. Desde su rol, se encargó de instalar en la agenda política y mediática, esos dos temas.

Desde la radio, tuvo cruces con funcionarios sobre la paridad en la Corte Provincial. Recuerdo uno con Javier Touriñán, que en ese entonces se despeñaba como Jefe de Gabinete de Mariano Arcioni.

Touriñán sostenía que la paridad de género debía darse de ahora en adelante. Es decir, profetizaba que, sobre las cuatro vacantes, dos tenían que ser ocupadas por hombres y las dos restantes por mujeres.

Cabe recordar, que el pleno del máximo órgano de la justicia en Chubut cuenta con seis sillas de decisión.

Virginia no se quedó con eso. Sostenía que para llegar a la paridad debían ingresar tres mujeres y un hombre. “Para que esperar que alguien se jubile, si hay que enviar cuatro pliegos a la Legislatura”, argumentaba en aquel momento.

Lejos de vacilar, Virginia creía enfáticamente que “era el momento” de las mujeres. El movimiento venía con un fuerte envión tras la sanción de la ley de aborto y su lectura fue que era el momento para acelerar. Y no se equivocaba.

Finalmente, por acuerdos políticos, las mujeres se quedaron con dos espacios. Igual, fue un gran logro en el que Virginia, desde su lugar, aportó su granito de arena.

No cabe dudas que Virginia abrió caminos para las mujeres y llevó a los hombres a repensarse en el plano profesional.

Tengo anécdotas con ella, pero me las guardo, para poder recordarla.

Virginia partió, pero dejó su legado. Mejoró el periodismo de Chubut, puso la vara más alta. Desde Metadata te vamos a recordar, pero fundamentalmente, vamos a intentar honrar tu legado.    

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