Semanas atrás, el ministro de Economía de la Nación, Sergio Massa, anunciaba un nuevo dólar para varios sectores, entre los que se encontraba la actividad pesquera.
En Chubut, la pesca es un segmento clave y en la última década siempre se ubicó entre los tres primeros rubros en cantidad de millones de dólares exportados, generando importantes divisas para el Gobierno nacional y generando empleo y movimiento económico en las ciudades portuarias de Chubut.
Sin embargo, desde el sector pesquero de Chubut aseguran que el nuevo dólar para la pesca “es una aspirina” que no resuelven los problemas estructurales de la actividad.
Entre las medidas de mayor impacto que se encuentran sin resolver está la eliminación de reembolsos por puertos patagónicos que tenía la pesca, que fueron podados en los primeros meses de la gestión del expresidente Mauricio Macri.
El extenso debate y los innumerables proyectos que ya están diseñados para compensar la alta carga impositiva que afrontan las empresas por zona desfavorable sigue sin resolución.
En los últimos meses hubo reuniones con funcionarios nacionales, con la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), con ministros, secretarios, gobernadores, senadores, diputados y cámaras empresarias de toda la Patagonia, pero aún falta la decisión política de avanzar y estampar la firma.
La inflación es otra de las variables que golpea fuertemente al sector pesquero. Los costos y las paritarias no van de la mano con la competitividad y el valor del langostino que se exporta. En esto, también radica una de las grandes problemáticas que sacude al sector.
La pesca de Chubut está funcionando a “media máquina” como lo definen diferentes actores del sector. Aunque también remarcan que, con el impulso de algunas medidas, podría florecer y dar mejores resultados para todas las partes que participan de la cadena.
A esta serie de inconvenientes y frenos que repercuten fuertemente en la pesca, se suma la pandemia y la guerra entre Rusia y Ucrania, que obligó a los mercados internos de los principales países receptores y compradores del mundo a contraer su economía, provocando disminución en el ingreso de langostinos y otros productos de mar.
Por último, también hay malestar por el tema del aumento del combustible y el impacto que trae aparejado en los sectores productivos.
