La geografía fue bondadosa con Chubut. Hidrocarburos, langostino, merluza, aluminio, plata, ganadería ovina, vitivinicultura, producción olivícola incipiente y el boom de la cereza, forman parte de un territorio prolífero en términos productivos.
Además de todo esto, el “mapa de vientos” de Chubut es uno de los mejores del mundo, lo que llevó desde hace poco más de una década a la eclosión eólica. Primero fue un pequeño parque y, después, comenzó una germinación acelerada de inversiones en suelo chubutense.
Las bellezas de los paisajes a la vera de diferentes rutas nacionales y provinciales que cruzan a lo largo y ancho la Provincia comenzaron a sumar un común denominador nuevo: molinos y aspas girando en Trelew, Rawson, Puerto Madryn, Garayalde, Comodoro Rivadavia y con proyectos en etapa embrionaria como en la Meseta.
Genneia, Aluar, Pan American Energy, Goldwind, YPF, 3Gal, Hychico y el inminente desembarco de la empresa china Gezhouba con una inversión superior a los u$s 300 millones para instalar un parque eólico en El Escorial, son algunas de las empresas líderes que han invertido millones de dólares para la generación de energía eólica en Chubut.
Desde ese boom en las renovables, Chubut mantuvo siempre el número 1 del ranking en todo el país en la generación de energía eólica. Incluso, sacando varios cuerpos de distancia a la gigantesca provincia de Buenos Aires.

En los últimos dos años, esa hegemonía de Chubut comenzó a verse amenazada. Y no fue porque los vientos de la Patagonia perdieron calidad, sino por la saturación del sistema ante la falta de infraestructura.
Empresarios y especialistas del sector eólico advierten que el liderazgo de Chubut en el segmento eólico se encuentra en jaque y para revertir esta inclinación es necesario ejecutar obras en tendidos de alta tensión.
“La ausencia de infraestructura de transporte hace que la Patagonia tenga hoy una limitación muy grande para seguir construyendo parques, por eso lo que está creciendo mucho es el sur de la provincia de Buenos Aires porque ahí existía cierta capacidad de transporte que ya está adjudicada”, dijo Gustavo Castagnino director de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de Genneia.
Genneia es la principal operadora en Chubut en materia eólica y también en Argentina. En la Provincia, está a cargo de cuatro parques distribuidos entre Rawson y Puerto Madryn. En esta última ciudad, se encuentra emplazado la granja eólica con mayor potencia de generación con un total de 220 MW.
“Hoy Chubut y Buenos Aires están muy cerca en cuanto a cantidad de aerogeneradores, pero con esos parques que se montan en Olavarría y Azul, increíblemente van a superar en megavatios a Chubut. Lo lamentable es que teniendo recursos de viento extraordinarios en la Patagonia no se puedan terminar de aprovechar por la falta de infraestructura; hubiéramos preferido ampliar los del sur del país porque los vientos son extraordinarios, pero habrá que esperar”, subrayó y para marcar la potencia de la región sureña dijo que los equipos generan energía el 50% del tiempo, cuando a nivel mundial el promedio es del 35%.
Por su parte, un documento elaborado por la Cámara Eólica Argentina señala que el principal límite que enfrenta el sector “es la capacidad de transporte remanente en el sistema eléctrico. Ni la ley ni los compromisos asumidos con el mundo han ido de la mano del desarrollo de herramientas concretas para la ampliación del sistema de transporte en alta tensión”.
HAY INVERSORES, PERO LOS DESEMBOLSOS ESTÁN “PLANCHADOS”
La saturación del sistema de transporte por la falta de infraestructura en líneas de alta tensión genera que los grupos inversores “frenen” el desembarco para la construcción de nuevos parques eólicos en Chubut.
Por estos motivos, las inversiones en energía eólica se encuentran en stand by en Chubut y en otras provincias Patagónicas, situación que le abrió las puertas a Buenos Aires para abrazar la llegada de millones de dólares para generar energía limpia.

En pleno proceso de elecciones tanto a nivel provincial como nacional, los candidatos a gobernadores de Chubut deberían poner rápidamente en agenda negociaciones con Nación para derramar fondos y construir líneas de alta tensión para destrabar el cuello de botella del transporte de energía y, de esta manera, descongelar las inversiones que están frenadas.
Los vientos de Chubut son exponencialmente mejores que los de Buenos Aires. Pero para tomar una dimensión real, la calidad del viento de este distrito ubicado en el corazón de la Patagonia, se encuentra entre los mejores del mundo.
En este marco, la decisión que gestionar “nuevas redes” para romper con la saturación del sistema debe ser inminente. Chubut no puede desaprovechar las bondades geográficas y el interés de empresas de gran calibre que quieren invertir en la generación de energía eólica.
Si nadie pone el tema en agenda, Chubut perderá entre fines y principios del año que viene la hegemonía en generación eólica. El centro de atención estará una vez más en la provincia de Buenos Aires.
SUPREMACÍA EÓLICA EN 2019
Las estadísticas no son caprichosas: En septiembre de 2019, de cada 10 parques eólicos que nacían en Argentina, cuatro se instalaban en suelo chubutense.
La cifra desde otro punto de vista, es casi la misma: El 39% de toda la potencia instalada en Argentina, se encuentra emplazada en Chubut.
La incidencia de Chubut en 2019 era mayor, pero producto de la diversificación de la política energética eólica nacional, comenzaron a instalarse parques en otras zonas.
Del total de energía renovable que se generaba en 2019 en el país, el 49,6 por ciento tenía su génesis en los parques eólicos instalados en Chubut.
Los motivos que explican por qué las empresas eólicas se radican en Chubut son variadas: El rendimiento de los vientos patagónicos es único en el mundo y las fuertes inversiones son recuperadas en un corto plazo producto de las bondades del viento chubutense.
