El jefe de la policía de Maui, John Pelletier, hizo un balance de la dramática situación, quien -según medios internacionales- invitó a la población a realizarse pruebas de ADN en una instalación cercana para agilizar las identificaciones, según informó la agencia Ansa.
El fuego impactó o destruyó más de 2.200 estructuras en el pueblo costero de Lahaina, en el oeste de Maui, informó la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA), que estima pérdidas por 5.500 millones de dólares, consignó la agencia de noticias AFP.
Las críticas por la reacción de las autoridades aumentan, ya que los residentes se quejan de la falta de advertencias sobre la llegada del fuego. “La montaña atrás de nosotros se prendió en fuego, y nadie nos avisó”, reclamó Vilma Reed, de 63 años. Reed, cuya casa quedó destruida, dijo que huyeron de las llamas solo con lo puesto y ahora depende de donaciones y de la amabilidad de extraños.
La fiscal general de Hawai, Anne Lopez, anunció que emprenderá “una revisión exhaustiva de la toma de decisiones críticas y de las políticas en vigor”. Lahaina, un pueblo de más de 12.000 habitantes quedó en ruinas y sus tiendas, hoteles, viviendas y restaurantes quedaron reducidos a cenizas.
El condado de Maui comunicó al menos 93 muertos, mientras que el balance anterior era de 89. Este es el incendio más mortífero en Estados Unidos desde 1918, cuando 453 personas murieron en Minnesota y Wisconsin, según el grupo de investigación sin fines de lucro Asociación Nacional de Protección contra Incendios.
