Había sido apartado del club mexicano el pasado viernes por “incumplimiento de contrato”, menos de un mes después de su llegada.
“Incumplimiento de contrato por parte del jugador con la institución”, el argumento de Morelia para dar por finalizado el vínculo contractual que había establecido con Brian Fernández.
Este lunes, el futbolista de 28 años, surgido de Defensa y Justicia al igual que sus hermanos Nicolás “Uvita” Fernández, quien todavía defiende los colores del club de Florencio Varela, y Leandro Fernández, actualmente en Universidad de Chile, confirmó la presunción con un conmovedor mensaje en sus redes sociales.
“La ansiedad y todo lo que trae mi enfermedad no me dejó seguir y cometí una falta”, reconoció el también exjugador de Racing, Sarmiento de Junín, Ferro Carril Oeste y Deportivo Madryn, quien en marzo de este año vio como finalizaba por el mismo inconveniente su segundo ciclo en Colón de Santa Fe, de momento su último club en Argentina.

Fernández comenzó su posteo revelando una pregunta que, al parecer, recibió de manera constante desde que el pasado viernes el club mexicano decidió anunciar la interrupción de su contrato. “Recaíste? De nuevo lo mismo? La oportunidad que querías? Qué manera de cagarte”, fueron algunos de los cuestionamientos que, según dijo, tuvo que afrontar. Comentarios que, según expresó, “la hacen aún más difícil de lo que es”.
Fue a partir de allí que comenzó a contar en qué contexto llegó a México para iniciar su segunda experiencia en el fútbol de ese país, tras un breve período en Necaxa.
“Hace menos de un mes yo me encontraba en una clínica en Buenos Aires haciendo un tratamiento internado, ya tres meses adentro, cuando del cielo sentí q me llego la propuesta de mi vida, llegar al club Morelia de México. Sentí que venía de Dios”, remarcó.
Su entorno, dijo, le aconsejó que no aceptara la chance porque “el contrato traía muchas cláusulas” que quizás serían “difíciles de cumplir” por su enfermedad, “ya q necesitaba mucha contención y gente con muchas ganas” de ayudarlo y apoyarlo.
Sin embargo, pese a que “estaba a punto de salir con un tratamiento casi completo”, sus ganas de volver a ingresar a un campo de juego le “ganaron” y pensó: “Yo puedo”.
“Mi familia acompañando con miedo, pero siempre conmigo. Llegamos a México sin nada. Yo saliendo de una clínica, tratando de acomodarme para seguir mi tratamiento, poniendo los entrenamientos por delante y ubicándome, en busca de casa, escuela y deporte para mi nene! Nada podía salir mal. El sol para mi estaba saliendo!”, fue el pensamiento que pasó por su cabeza en ese momento.
Pero luego todo se complicó y tuvo una recaída. “Decidí pedir disculpas y me sentí acompañado… continué mi día en el entrenamiento y sintiendo que podía revertirlo, iba a buscar la forma de ajustar sin caer y sin pasar por la misma autodestrucción de siempre!”, indicó.
