Duki, el máximo referente del trap argentino, coronó su debut en el estadio de River Plate, con un repaso por todas sus eras musicales, el soporte de invitados estelares a la altura de su consagración ante más de ochenta mil personas.
Sobre un escenario que recreaba el planeta ficticio de “Antes de Ameri”, su última placa, Duki cumplió también con creces con su rol de líder generacional: es que el músico oriundo del barrio porteño de Almagro bajó línea y se sacó de encima cualquier rotulo de “rockstar”: “Yo no me voy a hacer el rockstar, el John Lennon, el Slash, yo soy Mauro Ezequiel Lombardo y soy igual que todos ustedes”.
“Les estoy agradecido a todos ustedes porque me eligieron, muchas gracias por darme este lugar. Voy a vivir en Argentina hasta el puto día que me muera”, dijo en una de sus primeras intervenciones del show que abrió con “Givenchy” y que, tras la primera interrupción en “Otro Level”, continuó con uno de los himnos del trap nacional titulado “Tumbando el club” que marcó un antes y un después en la unión de los artistas de la escena.
“Si me sobrara el tiempo” y “Volando Bajito” sonaron antes de la llegada del primer invitado, Rei, quien le puso el cuerpo y su voz a canciones como “Pininfarina” y “Pintao” en el primer bloque del show donde también se destacaron otras piezas como “Piensa en mí”, “Hablamos mañana” y “Además de mí”.

A lo largo de la noche y el repertorio, otros estelares y exponentes de la escena musical actual como Bizarrap, Khea, C.R.O, Bhavi, Milo J, Tiago PZK, FMK, Lit Killah, Rusherking y Emilia Mernes también acompañaron a Duki en esta “pelea” para la que se “estuvo preparando todos estos años”, según declaró el último miércoles en una conferencia de prensa que interrumpió intempestivamente cuando se confesó sobre la “angustia” de haber cumplido a tan corta edad semejantes logros.
“La gente percibe la tristeza como algo negativo, pero no lo es. Es algo que nos fortalece. Si estás triste, hablá de ello. Yo soy hombre y he llorado desde que nací, y eso me hace fuerte. Aquellos que creen que está mal llorar son unos cobardes y carecen de valentía. Si alguien los llama cagones por llorar, ustedes respondan: ‘Vos sos un cagón por no querer mostrar tus emociones, gil'”, se descargó desde el escenario para despejar dudas.
