La obra del Interconectado de Camarones estaba pensada para transformar a la localidad chubutense. El problema de la energía dejaría de significar un dolor de cabeza, pero principalmente, abriría las puertas para la llegada de inversiones que estaban frenadas por estos inconvenientes en materia energética.
En agosto de 2022, el ministro de Infraestructura, Gustavo Aguilera, suscribió el contrato con la empresa Fabri S.A. –con domicilio en Puerto Madryn- para la construcción de la segunda etapa del interconectado Garayalde-Camarones.
La empresa, recientemente presentó intimó al Gobierno de Mariano Arcioni a una semana de entregar el mando de la Provincia, alegando que se debe a que no realizó las servidumbres de paso en los 10 campos por donde pasa la traza de la línea.

Este problema claramente lo heredará el gobernador electo Ignacio Torres, quien este sábado quedará al frente de Chubut.
Esta práctica de la firma Fabri S.A. ya había ocurrido en Comodoro Rivadavia con otra obra clave, en la que recibió anticipos para comenzar los trabajos, pero nunca se iniciaron o bien tuvieron un avance casi inexistente. Se trata de la obra de acuíferos en la ciudad petrolera.
De acuerdo a una publicación de Radio 3, la “imposibilidad de ingreso a los inmuebles” esgrimida por Fabri S.A. “revela una falta de previsión y planeación, aspectos esenciales que deberían haber sido contemplados en la fase de licitación”.
Y el medio valletano agrega que “esta táctica de presentarse a licitaciones, cobrar anticipos y luego desentenderse de las obligaciones parece ser moneda corriente en su historial, evidenciando una falta de compromiso con la sociedad y un enfoque exclusivo en su beneficio económico”.
En aquella oportunidad, el concejal de Comodoro Rivadavia, Omar Lattanzio, dijo a Radio 3 que “en mayo de 2022, se le otorgó a Fabri SA un anticipo del 20 % del contrato, lo que representó 73 millones de pesos. Sin embargo, la obra nunca se inició”. Es decir, que se habrían recibido mas de 70 millones de pesos por no hacer nada.
