La diferencia radica en que las piletas de material utilizan sistemas eléctricos de purificación y diversos químicos para mantener y preservar su agua durante toda la temporada; mientras que a las piletas de lona se las suele renovar con mayor frecuencia.
Para prolongar la utilidad del agua a su máxima cantidad de tiempo posible, se recomienda seguir estas simples conductas:
• Usar miniboyas con pastillas de cloro con la cantidad indicada para el tamaño de tu pileta, esto permite mantenerla limpia y desinfectada.
• Cuidar el agua con productos químicos adecuados para piletas: alguicida, cloro y decantador
• Después de usar la pileta es importante taparla, porque además de mantener limpia el agua, evita que la luz solar propicia el crecimiento de algas, la coloración verdosa y el ingreso de tierra a la misma.
• Lavarse los pies antes de entrar. Esto ayuda a cuidar el agua de la pileta y a preservar la salud de todas las personas que ingresan a la misma.
• Retirar la basura de la superficie.
En el caso de las piletas de lona, se aconseja no llenarlas en su máxima capacidad, reutilizar el agua que se cambia (regar, lavar el auto) y ubicarla en un espacio limpio, con sombra y en lo posible lejos de árboles arbustos o plantas que puedan ensuciarla permanentemente.
Por último, desde la prestataria solicitaron “tomar consciencia que una pileta de lona, que no es mantenida correctamente, duplica el consumo de agua potable de una vivienda”.
