“Desde que llegué tenía mucho miedo de lo que iba a pasar, si tenía que morir en algún lado era acá…”, comenzó en el diálogo en vivo con Gonzalo Bonadeo en TyC Sports. “Es un deporte muy extremo, tenía miedo por las lesiones, arriesgué mucho”. “Hasta este momento no puedo creer lo que está pasando, te lo juro”, describió a pura sinceridad.
“Si teníamos hambre o no sabíamos qué hacer, nos la rebuscábamos igual.Desde la lesión en la espalda ya nada fue lo mismo. Empezamos con la pasión, empezamos en Córdoba en esas pistas que no sirven para nada, pero era lo que había…”, recordó sobre sus inicios en esta actividad el oriundo de Bolivia, que se mudó a dicha provincia a los once años para vivir allí con su familia y se nacionalizó albiceleste. Y cerró: “Cuando se hizo olímpico (el deporte en su especialidad), empecé a sentir el cambio de deportista a atleta, que es muy difícil”.
El mismo protagonista reveló que la pasión por el ciclismo freestyle nació bien de pequeño, cuando vio a alguien hacer piruetas con una bicicleta en un parque y a partir de allí le dio ganas de ir a algún lado para aprender esta actividad.
“Una tarde fuimos un rato a patear la pelota al Parque de las Naciones y de casualidad vimos, a lo lejos, a un tipo que más tarde pasaría a ser nuestro amigo, haciendo un flair, un giro en 180º hacia atrás. Ver eso fue muy loco, nos generó una adrenalina muy rara”, recordó el “Maligno” en una entrevista reciente. Junto a su hermano mellizo Francisco, empezaron a hacer trucos con una bicicleta. Y, cuando ya tenía 16 de edad, el cordobés por adopción comenzó a competir formalmente a nivel local.
En 2017, el “Maligno” Torres ganó el Campeonato Nass Pro Park; dos años después sería medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Lima (Perú) 2019. En 2023 obtuvo la medalla de oro en los X Games (el primer argentino en lograrlo) y también en la siguiente edición de los Panamericanos, que tuvo lugar en la capital Santiago de Chile.
