Entre estas aves se destaca el pingüino de Magallanes, un ave nadadora que solo sale a tierra para nidificar. Científicos del Laboratorio de Ecología de Predadores Tope Marinos (IBIOMAR-CONICET) (www.leptomar.org), liderado por el Dr. Flavio Quintana (Investigador Superior CONICET) con la colaboración de Fundación Rewilding Argentina y el auspicio del Gobierno de Chubut, han instalado cámaras de video en isla Tova, en la región de Patagonia Azul, que monitorean en forma remota y sin molestar a las aves la llegada de los pingüinos y la crianza de los pichones en vivo, incluso durante la noche.
Esta herramienta permitió registrar uno de los primeros individuos en llegar a la colonia de isla Tova. Considerando que es una isla remota y deshabitada se destaca aún más el beneficio de esta tecnología.
Los pingüinos de Magallanes, al igual que el resto de la vida silvestre marina, sufren las consecuencias de la contaminación de los océanos, especialmente por la pesca de arrastre y la contaminación plástica, cuyo origen es también, en buena medida, la pesca.
Por ello resulta fundamental estudiarlas y así poder tomar las medidas de conservación necesarias que garanticen su supervivencia.
