Optimismo. Esa es una de las palabras que quedó tras las presentación de los lineamientos del Presupuesto 2025 por parte del presidente Javier Milei.
El Jefe de Estado pronosticó una inflación anual para el 2025 en el orden del 18,3% una cifra muy optimista para un problema medular que arrastra el país hace más de 10 de años y que es el principal problema de los argentinos.
Más allá de una inflación proyectada en el 18% para el año que viene, Milei vaticinó un crecimiento del 5 por ciento y un dólar oficial en $ 1.207 para fin del año que viene.
A eso se suman otras previsiones, por ejemplo, sobre las importaciones y exportaciones, y la recaudación esperada para cada impuesto. Para los analistas, son estimaciones que dan cuenta de la preocupación oficial por el equilibrio fiscal y tienen un sesgo algo optimista.
“Las proyecciones del oficialismo siempre tienden a tener un sesgo más positivo, con un rebote del nivel de actividad del 5% y una inflación que en promedio quedaría al 1,4% por mes. Es decir, que ellos confían en una desinflación un poquito más aguda”, precisó Martín Polo, jefe de estrategia de Cohen.
SIN ALUSIÓN AL CEPO CAMBIARIO
Los consultores privados vieron en la presentación del proyecto sobre gastos e ingresos un gesto político que sirvió para confirmar el objetivo del equilibrio fiscal. Esperaban definiciones cambiarias que no llegaron.
El discurso de Javier Milei en la presentación del Presupuesto 2025 será evaluado por el mercado este lunes, cuando abra la negociación del dólar y los principales activos argentinos. En la primera lectura, los operadores consideran el mensaje sirvió para ratificar el rumbo actual y el compromiso fiscal.
Aunque hubo guiños a los acreedores y reproches a los gobernadores para que profundicen el ajuste, faltaron referencias a la cuestión cambiaria. Milei no aclaró si el plan oficial apunta a salir del cepo el próximo año.
“Es una confirmación total de rumbo, con o sin el Congreso. Porque recordemos que esto debe ser aprobado por el Parlamento. El mensaje sigue siendo el mismo: el pilar y sostén del programa es el déficit fiscal cero”, sostuvo Leonardo Chialva, socio de Delphos Investment aunque consideró que todavía hay que ver los números finos de la propuesta.
Con respecto a la reacción que el mensaje presidencial puede generar sobre los bonos y acciones argentinas, Pedro Siaba Serrate, de PPI, descartó un efecto directo.
“Habrá que leer la letra chica, pero los lineamientos de la nueva regla fiscal apuntan a profundizar el ajuste. Desde nuestro punto de vista, el Gobierno se ganó la confianza del mercado en términos del frente fiscal. Esto ya quedó en evidencia con el veto de la reforma previsional que no tuvo un impacto negativo, ni siquiera cuando no se sabía si el Gobierno contaba con los votos para evitar la re-insistencia del proyecto”, indicó.
Martín Polo, jefe de estrategia de Cohen, coincidió con sus colegas: “No hubo ninguna sorpresa en cuanto al contenido del mensaje. El Presidente sigue focalizándose en el equilibrio fiscal, que es algo muy bueno y que el mercado valora. Es un mensaje bien enfocado en su política de equilibrar las cuentas públicas”.
A su turno, Juan Manuel Truffa, socio de Outlier, también se manifestó en la misma línea. “El presupuesto tiene un refuerzo de la disciplina fiscal, con el equilibrio fiscal como primer estandarte y una forma diferente de armar el Presupuesto que es lo que manifestó en cuanto a armar el presupuesto a partir de ingresos y no a partir del gasto”, explicó.
