Durante la entrevista con Clay, el extenista de 42 años detalló lo ocurrido con su caso en agosto del 2001, temporada en la que había ganado su primer título ATP y había sido subcampeón en el Masters 1000 de Montecarlo sobre el polvo de ladrillo. Cuando tenía apenas 19 años, significó un golpe durísimo para el futuro y para su carrera, que más tarde estuvo repleta de éxitos igualmente.
El “Mago” se expresó al respecto y relató, a pura sinceridad: “Siento que yo no tuve el mismo trato que él. Fue una etapa difícil para mí y le di un cierre porque no la pasé nada bien… Lo único que pido es que el trato sea igual para todos”.
La sustancia encontrada en el cuerpo fue nandrolona, por lo que el santafesino hizo todo lo que estaba al alcance de la mano para demostrar su inocencia en aquella época. No obstante, no pudo evitar el castigo deportivo oficial: estuvo siete meses inactivo y recién regresó en marzo del 2002.
“El doping positivo me mató, yo estaba en mi mejor momento, después volví con odio. Gasté mis ahorros para traer un equipo de psicólogos de España para tratarme y mostrar mi personalidad, también contraté un detector de mentiras en Estados Unidos”, disparó Coria. “Me hice un estudio genético que a través del pelo demostraba lo que consumías, demostré cómo entró la droga a mi cuerpo a través de un complejo vitamínico, que no era para sacar ventaja, pero cuando llegué al juicio en Miami ya estaba decidido”, completó el oriundo de Rufino.
