Alemania celebra este domingo elecciones anticipadas bajo un creciente debate sobre la inmigración y la irrupción de la ultraderecha como un factor de poder real por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
El gran favorito es Friedrich Merz, el candidato a canciller de la coalición conservadora que conforman la Unión Cristianodemócrata (CDU, el partido de Angela Merkel) y la minoritaria Unión Socialcristiana de Baviera (CSU).
La alianza CDU-CSU de Merz lidera todas las encuestas con alrededor del 30% de las intenciones de voto. La sigue Alternativa para Alemania (AfD, derecha radical, a la que se le endilgan tintes neonazis). Su postulante Alice Weidel reúne un 21% de respaldo en promedio.
En un lejano tercer lugar se asoma la socialdemócrata SPD, del actual canciller Olaf Scholz, con el 15/16% y en un mano a mano con los Verdes. Mucho más atrás están las distintas formaciones de izquierda y los Liberales, que luchan para alcanzar el 5% mínimo necesario para entrar al Parlamento.
“Alemania se juega el consenso democrático”, afirmó a TN la directora y representante en la Argentina de la Fundación Política Friedrich Ebert (FES), Svenja Blanke.
