La tercera audiencia del juicio por la muerte de Diego Maradona estuvo cargada de testimonios, pruebas y revelaciones.
Además de la declaración de los cuatro efectivos policiales que llegaron a la casa de Maradona minutos después del hecho, también se mostró un video de la habitación donde falleció, el 25 de noviembre de 2020.
“LE VI EL ABDOMEN A PUNTO DE EXPLOTAR”
El primero en prestar testimonio fue Lucas Borges, uno de los comisarios que llegó a la casa del lote 45 del barrio privado San Andrés tras la muerte del Diez.
“Vi a Maradona fallecido. Estaba en una cama tapado con una sábana blanca. Tenía la panza muy hinchada”, aseguró ante los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal N°3.
El oficial explicó detalles del procedimiento que llevaron adelante para preservar el lugar y el operativo de seguridad que dispusieron para controlar a la gente que se había agolpado en la entrada del country.
Además, aseguró que al llegar a la casa se encontró con la psiquiatra Agustina Cosachov y la enfermera Dahiana Madrid (irá a juicio por jurados), ambas imputadas. “Las hermanas de Diego estaban en la casa ya. También Claudia Villafañe con sus hijas (Dalma y Giannina). Después llegó (el médico) Leopoldo Luque”, explicó Borges.
Luego fue el turno de Javier Mendoza, otro de los testigos convocados por la Fiscalía. Y en tercer lugar se presentó Lucas Farías, que estaba a cargo de la dependencia policial de Villa La Ñata y fue convocado para ir a la casa de Maradona tras un llamado que advertía que algo malo pasaba.
“Me causó una sorpresa enorme ver el cuerpo de Diego. Me llamó la atención la posición cadavérica que tenía y le vi el abdomen muy inflamado, a punto de explotar. Me sorprendió ver así a Maradona”, sostuvo.
El último testigo en hablar fue Hugo Carranza, otro policía que también participó del operativo.
Además de dar detalles sobre el estado en el que encontraron el cuerpo del ídolo, los testigos también hablaron de cómo era la casa en la que vivía.
Después de haber sido operado de un hematoma subdural, el exdeportista fue trasladado a una casa de un barrio cerrado en Tigre. Como la vivienda tenía cuartos solo en el primer piso, se armó para Diego una habitación improvisada en la planta baja.
