Lo que comenzó en 1992 como un pequeño centro de computación en Cipolletti, Río Negro, se convirtió hoy en un ecosistema integral para potenciar el desarrollo eficiente y competitivo de Vaca Muerta y promover la formación educativa a nivel regional. Con el relanzamiento de su marca, Clusterciar refleja esa evolución y su posicionamiento como socio estratégico para los proyectos de las operadoras y empresas de servicios de Oil & Gas, minería e industria en Argentina.
“Estamos posicionados de manera única para acompañar el desarrollo de estos sectores estratégicos para el país. Generamos una propuesta de valor variada e integral para ser más eficientes y competitivos, y tenemos una trayectoria extensa, un equipo formado y talentos especializados para ofrecer hoy mismo a nuestros clientes”, señala Francis Rimmele, fundador y presidente de Clusterciar.
“Este cambio de imagen muestra también cómo nos estamos repensando de adentro hacia afuera; refleja nuestro propósito intrínseco, que es desafiar el paradigma del grupo empresario, potenciando la energía de las personas para impulsar el desarrollo sostenible de nuestros clientes”, afirma.
La transformación de Clusterciar se dio en paralelo al crecimiento de la Cuenca Neuquina en las últimas décadas.
A medida que el desarrollo de Vaca Muerta fue demandando nuevos servicios, el grupo respondió rápidamente para satisfacer las demandas de sus clientes: creando Ciar (ingeniería) primero, sumando luego a Trace Group (inspección y supervisión técnica), RSN Gestión (provisión de talento tercerizado) y finalmente, AlitáWare (soluciones tecnológicas) y la marca Clusterciar Global para conectar su variada oferta de servicios con el mundo.

Este crecimiento siempre estuvo acompañado por un fuerte compromiso social, a través de la Fundación Potenciar, que desde 2006 trabaja en la educación y el desarrollo integral de las personas.
“Nuestro ecosistema nos permite ofrecer soluciones end-to-end que combinan ingeniería, supervisión técnica, talento especializado y tecnología de vanguardia”, afirma el CEO de las Empresas de Clusterciar, Gerardo Ardiani.
“Cada empresa de Clusterciar ha madurado y desarrollado su propio ADN, manteniendo al mismo tiempo los valores comunes del grupo: la seguridad de las personas como prioridad, el enfoque orientado al cliente, la búsqueda de la eficiencia y la competitividad y el valor de la formación y la capacitación constantes”, apunta.
Con más de 850 colaboradores distribuidos en más de 10 locaciones, Clusterciar ha participado en más de 1.000 proyectos para las principales operadoras del mercado energético. Su impacto, sin embargo, va más allá del sector: a través de la Fundación Potenciar, el grupo ha desarrollado programas educativos que abarcan desde el nivel inicial hasta el terciario, incluyendo el recién inaugurado Instituto Potenciar Italiano (IPI) en Cinco Saltos.
Con una nómina de más de 750 estudiantes entre todas sus instituciones académicas, y una proyección de llegar a 1600 estudiantes en los próximos 4 años, su propósito es contribuir al crecimiento sostenible de la región norpatagónica, potenciando el desarrollo educativo y contribuyendo al mismo tiempo a la formación de talentos para la industria.
“Entendimos que nosotros mismos teníamos que ser parte del desarrollo sostenible que queríamos para la región”, cuenta Andrea Segovia, Directora Ejecutiva de la Fundación de Clusterciar. “Uno de los desafíos que vimos desde el principio fue la demanda creciente de capital humano que iba a traer el sector y respondimos creando programas de formación y un instituto educativo para promover el desarrollo educativo regional y formar esos talentos especializados”, señala.
Con una trayectoria de más de 30 años y la mirada puesta en el futuro, Clusterciar seguirá aportando su equipo de talentos, su experiencia y su visión estratégica para promover y acompañar el crecimiento productivo de la región y potenciar el desarrollo energético sostenible del país.