Con la presencia de la vicepresidenta de la Nación Victoria Villarruel, el gobernador bonaerense Axel Kicillof, y el jefe de Gobierno porteño Jorge Macri, Buenos Aires se sumó este sábado a la despedida al papa Francisco con una jornada de actividades a cargo del arzobispo Jorge García Cuerva.
Asistieron 300 sacerdotes, el nuncio apostólico, monseñor Miroslaw Adamczyk, funcionarios de todo el país y más de 70 delegaciones diplomáticas.
También dieron el presente la vicejefa de Gobierno, Clara Muzzio; la legisladora María Eugenia Vidal; el jefe de Gabinete de ministros de la Ciudad, Gabriel Sánchez Zinny, la Directora General de Cultos de la Ciudad, Pilar Bosca; y los ministros y secretarios del gabinete porteño.
“Fue un papa por y para los pobres”, lo despidió García Cuerva durante su discurso. “Fue el padre de todos y hoy lo lloramos”, agregó.
“No terminamos de comprender ni de dimensionar su liderazgo mundial. Lloramos porque ya lo extrañamos mucho y no queremos que nos pase lo que cantaba Carlos Gardel en uno de los tangos: las lágrimas taimadas se niegan a brotar y no tengo el consuelo de poder llorar”, expresó el arzobispo.
Y siguió: “Recordemos palabras del Papa cuando nos decía ‘Al mundo de hoy, nos falta llorar’, lloran los marginados, aquellos que son dejados de lado, pero aquellos que llevamos una vida más o menos sin necesidades, no sabemos llorar”.
