“Me preocupa que el gobierno no tenga la humildad de escuchar al interior”, afirmó, apuntando al aislamiento político que, según dijo, genera la falta de interlocución real con las provincias.
“Milei le debe gobernabilidad, en muchos casos, apoyos para leyes que fueron determinantes para poder avanzar en un montón de cuestiones que hacen a la gobernabilidad de este gobierno. Me parece que hay un manejo torpe, si se quiere, de la política que lleva a tensiones innecesarias y, sobre todo, enemigos imaginarios en muchos casos”, manifestó el gobernador.
Asimismo, consideró la existencia de “un fetiche setentista de volver a dividir a los argentinos”, en referencia al estilo confrontativo del presidente y su equipo.
A pesar de las críticas, Torres aseguró que mantiene una buena relación institucional con el Gobierno Nacional. Destacó el acuerdo de compensación de deuda alcanzado con Nación —por más de 150 millones de dólares— y la colaboración en áreas clave como la reconversión energética.
Sin embargo, fue tajante con el estilo presidencial: “Relativizar la violencia, el racismo o la homofobia es un error grosero. ¿Cómo les enseñamos a los chicos a respetarse si la máxima autoridad postea esas cosas?”. Si bien admitió haber compartido un almuerzo “ameno” con Milei, aclaró que no tiene una relación fluida con él.
Torres también se diferenció del seguidismo acrítico y de la oposición destructiva. “El ‘sí por el sí’ es para colarse en una lista. El ‘no por el no’ es carroña política. Nosotros sostuvimos la coherencia: enfrentamos al gobierno cuando tenía la mayor popularidad, y ganamos en la Justicia. Pero también acompañamos cuando creímos que era positivo”, explicó.
En su visión, Argentina necesita “sostener políticas de Estado a largo plazo” y dejar atrás las lógicas del oportunismo político. “Hay que discutir ideas. Los que somos hijos de la democracia tenemos esa responsabilidad”, sentenció.
