En el subsuelo del Palacio de Tribunales encontraron varias cajas con material de propaganda nazi que estaban desde 1941. Desde la Justicia destacaron que la investigación de los archivos podría aportar importantes datos sobre el Holocausto.
El histórico hallazgo ocurrió en medio de la puesta en funcionamiento del Museo sobre el máximo tribunal, cuando realizaban una mudanza de parte del archivo.
Así detectaron las 12 cajas misteriosas. Al abrir una de ellas, descubrieron que era material que buscaba consolidar y expandir las ideas de Adolf Hitler en la Argentina.
El resto de las cajas quedaron en custodia, ya que el presidente del máximo tribunal, Horacio Rosatti, ordenó hacer un relevamiento de todo lo encontrado.
La apertura oficial del resto de las cajas tuvo lugar el viernes y de esa manera, los investigadores comenzarán a evaluar la documentación. El inventario llevará semanas.
Desde el máximo tribunal consideran que las cajas pueden contener información crucial para esclarecer sucesos vinculados con el Holocausto o con la ruta del dinero nazi en el mundo.
EL ORIGEN DE LAS CAJAS
La historia detrás del histórico hallazgo de la semana pasada tiene su comienzo hace 84 años: el 20 de junio de 1941. Ese día llegaron 83 cajas enviadas desde la embajada alemana en Tokio a bordo de un barco japonés, el vapor “Nan-a-Maru”.
La embajada alemana en Argentina los había declarado elementos de uso personal para miembros de esa representación diplomática y reclamaba su libre despacho. Sin embargo, la División de Aduanas y Puertos frenó el intento.
“Teniendo en cuenta la elevada cantidad de las remesas en cuestión y en previsión de que los temas abordados en los referidos libros sean de una índole tal que puedan llegar a afectar la posición de neutralidad que el país ha adoptado frente a los acontecimientos europeos, me dirijo a V.E. solicitándole quiere servirse manifestar a este Departamento si, en su opinión, existiría o no algún inconveniente en dar al pedido de la Embajada de Alemania el trámite común a este tipo de solicitudes”, consultó el 28 de julio de 1941 el director de Aduanas, Carlos Acevedo, al canciller Enrique Ruiz Guiñazú.
De inmediato intervino la Comisión Especial Investigadora de las Actividades Antiargentina, creada en la órbita de la Cámara de Diputados, para monitorear las actividades de individuos y organizaciones con ideologías y métodos contrarios a las instituciones republicanas y la soberanía argentina.
