En medio del ruido de las encuestas, el PRO cerró la campaña en la Ciudad de Buenos Aires con un acto importante en un club de barrio. La locación ya daba un mensaje en sí mismo: la hiperlocalización de la discusión. El foco es CABA y los porteños, lejos de la nacionalización que impulsa el Gobierno de Javier Milei.
El otro valor agregado en el discurso fue el énfasis en la gestión. La carta de presentación del PRO en la Ciudad es mostrar lo hecho desde el 2007 hasta acá, donde gobernaron de manera ininterrumpida. “Vengo a dejar un mensaje de tranquilidad: el PRO los va a seguir cuidando”, remarcó el expresidente en su discurso.
“Cuidar lo construido. Lleva años construir y destruir tan solo meses, si no pregúntenos a los hinchas de Boca”, ironizó Macri en un doble mensaje a la conducción de Juan Román Riquelme en el club de la Ribera y a la vez a la avanzada kirchnerista en la Ciudad de la mano de Santoro.
“No hay un vecino de esta Ciudad que no esté viviendo en una Ciudad mejor que la ciudad en que vivía antes, antes que juntos, el PRO y los vecinos la transformemos. Y esta elección se trata de eso, de defender el privilegio que tenemos los porteños de vivir en la ciudad con mejor calidad de vida del país”, subrayó la primera candidata del partido, Silvia Lospennato.
El tono confrontativo fue siempre contra el candidato de Es ahora Buenos Aires y en ningún momento contra el gobierno de Javier Milei. Incluso hubo guiños a los libertarios que apoyan el cambio, “pero con equilibrio y respeto por las instituciones”.
El otro ítem a destacar es que pese a los números difundidos de distintas mediciones, el clima en el club 17 de Agosto era festivo.
“El domingo cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar”, cantaba la militancia que se acercó hasta el lugar. Arriba del escenario, el mensaje era optimista, pero medido. “Nos quedan 72 horas para dar vuelta la elección”, señalaron los distintos referentes del PRO.
