Cuando parecía que todo estaba perdido, Indiana Pacers resurgió del abismo y obtuvo un triunfo heroico ante Oklahoma City Thunder, para llevar las finales de la NBA a un séptimo partido. Liderados por Tyrese Haliburton, que se sobrepuso a sus problemas musculares, el equipo amarillo se impuso por 108-91 y todo se definirá el domingo.
Oklahoma City, el equipo mejor clasificado y el gran favorito para quedarse con el anillo, perdió su primera oportunidad de coronarse campeón y, con la eliminatoria empatada 3-3, cargará con toda la presión en el juego definitivo.
“No queríamos ver a estos chicos celebrar un campeonato en nuestra cancha. Estábamos con la espalda contra la pared y respondimos”, subrayó Haliburton, que fue duda de última hora por una distensión de gemelo de la pierna derecha.
“Son las Finales, tenía que dar todo lo que tenía por este grupo”, recalcó. Y cerró: “Queda un partido, todas las cartas están sobre la mesa. Va a ser divertido”.
El título de la NBA se definirá en un séptimo partido por primera vez desde 2016, con la histórica victoria de los Cleveland Cavaliers de LeBron James ante los Golden State Warriors de Stephen Curry.
El gran secreto de la victoria de los Pacers fue su gran esfuerzo defensivo, alentado por su público y la localía, y la orden de su experimentado entrenador, Rick Carlisle, de bombardear desde la línea de triples. Sus jugadores respondieron clavando 15 tiros exteriores de 42 intentos (35,7%).
